Noche apagada de los Marlins tras maratón en Nueva York; Alcántara listo para cambiar la historia
Quizá fue el cansancio de la larga jornada de domingo en Nueva York, pero los bates no despertaron en ningún momento.
Con apenas tres imparables en nueve entradas, los Marlins cayeron el lunes en la noche 2-0 a manos de los Rojos en el inicio de una serie particular.
El duelo quedó marcado por el dominio absoluto de los lanzadores, donde cada inning se jugó con precisión quirúrgica y margen mínimo de error.
Fue una noche de béisbol clásico, de las que se definen en detalles, y donde la ofensiva quedó en un segundo plano ante el peso del pitcheo.
El enfrentamiento entre Brandon Williamson y Janson Junk cumplió con creces las expectativas.
Williamson trabajó 6.2 entradas sin permitir carreras, limitando a Miami a apenas tres sencillos, mientras Junk respondió con 7.1 innings de calidad, aunque permitió las dos anotaciones que terminaron siendo decisivas.
Ambos abridores controlaron el ritmo y silenciaron los bates durante la mayor parte del encuentro, pero al final los Rojos sacaron ese extra que define los encuentros cerrados.
El primer imparable de los Marlins no llegó hasta la cuarta entrada, cuando Otto López conectó un batazo que rompió el hechizo.
López fue, de hecho, el más consistente a la ofensiva por Miami con actuación de 3-2, pero estuvo demasiado solo en una alineación que nunca encontró respuestas colectivas ante el pitcheo rival.
Cincinnati aprovechó mejor sus escasas oportunidades. Un sencillo impulsor del pelotero cubanoamericano Sal Stewart en el cuarto inning permitió la primera carrera del juego, mientras que un jonrón solitario de Tyler Stephenson en el octavo amplió la ventaja y terminó de inclinar la balanza.
Fue suficiente en una noche donde fabricar carreras era una tarea compleja.
Para la novena de Miami, la falta de producción ofensiva también puede entenderse en contexto. El equipo venía de un exigente compromiso en Nueva York, interrumpido por lluvia durante más de tres horas, lo que pudo haber afectado el ritmo y la frescura física de varios jugadores.
En una temporada larga, esos detalles suelen pesar, especialmente cuando se enfrenta a un pitcheo inspirado.
A pesar de la derrota, el inicio de campaña de los peces sigue siendo positivo.
El equipo ha mostrado competitividad y balance en sus primeras presentaciones, y este tropiezo no borra las buenas sensaciones acumuladas. Más bien, sirve como recordatorio de lo fino que es el margen en las Grandes Ligas.
Ahora, todas las miradas apuntan a Sandy Alcántara, quien subirá al montículo este martes con la misión de igualar la serie.
El as de los Marlins llega en gran forma, tras registrar su segundo “Maddux” -nueve entradas limpias con menos de 100 pitcheos-, quinta blanqueada y 13er juego completo en su última salida.
Además, acumula 16 innings consecutivos sin permitir carreras limpias para abrir la temporada, consolidándose una vez más como el pilar sobre el que Miami buscará reaccionar.