Eury Pérez brilla, pero se lesiona y los Marlins caen ante Toronto en un duelo dominado por el pitcheo
La cara de Eury Pérez lo decía todo.
Con el dolor reflejado en el rostro y un gesto de ayuda, el derecho dominicano daba a entender que no se sentía bien.
El miércoles en Toronto, los Marlins sintieron esa molestia cuando el joven lanzador desapareció rumbo al clubhouse antes de iniciar el quinto inning.
Hasta ese momento, el gigante derecho estaba ofreciendo una clase magistral en el Rogers Centre.
Cuatro entradas, nueve ponches, sin boletos ni carreras y una sensación creciente de que Miami tenía controlado un juego de esos donde un solo swing puede decidirlo todo.
Pero algo salió mal mientras calentaba en el dugout antes de regresar al montículo.
Pérez mostró visibles gestos de dolor y terminó caminando con dificultad hacia el vestuario, acompañado cuidadosamente por Sandy Alcántara.
Más tarde, el equipo informó que sufrió espasmos en el tendón de la corva derecho.
Y el partido cambió.
Los Marlins terminaron cayendo 2-1 ante los Azulejos en un choque donde el pitcheo impuso la ley de principio a fin, pero Miami volvió a tropezar con uno de sus problemas recurrentes: dejar corredores en base sin encontrar el batazo oportuno.
La ofensiva de los peces conectó 11 imparables, más del doble que Toronto, pero apenas produjo una carrera.
Otto López siguió encendido y pegó cuatro hits, mientras Xavier Edwards añadió tres imparables y anotó la única carrera del conjunto visitante.
Sin embargo, los Marlins batearon apenas de 11-2 con corredores en posición anotadora y dejaron a ocho hombres esperando remolque, para no hablar ya del mal corrido de bases.
Kevin Gausman sobrevivió cinco innings ante la constante presión ofensiva de Miami y luego el bullpen canadiense hizo el resto.
Después de la salida de Pérez, los peces perdieron el control del encuentro poco a poco.
En el quinto episodio Nathan Lukes empató con un doble productor ante Matt Petersen y en el sexto el japonés Kazuma Okamoto rompió la igualada con un cuadrangular solitario frente a Anthony Nardi.
Eso bastó. Porque en tardes así, dos carreras parecen veinte.
Los 13 ponches combinados del pitcheo de Miami hablan de un cuerpo monticular que mantuvo al equipo dentro del juego hasta el final, pero también de una derrota que deja un sabor amargo por cómo comenzó la noche y por la incertidumbre alrededor de Pérez.
La imagen del dominicano saliendo del dugout terminó pesando más que el resultado.
Miami concluyó así una complicada serie en Toronto y perdió el enfrentamiento particular ante los Azulejos.
Ahora tendrá jornada libre este jueves antes de viajar a Nueva York para enfrentar a unos Mets a los que barrieron recientemente en Miami.
Los Marlins seguramente viajarán con una pregunta rondando la cabeza de todos: ¿qué tan serio es lo del dominicano Pérez?