Quería tener mi récord aquí. Sandy Alcántara escribe una página dorada con los Marlins
Hay noches que valen una victoria y hay otras que trascienden el resultado para convertirse en parte de la historia de una franquicia.
La del martes por la noche en el loanDepot Park perteneció a Sandy Alcántara.
El as de los Marlins no solo condujo a Miami a una victoria de 6-4 sobre los Rangers de Texas, sino que grabó su nombre en la cima de uno de los registros más importantes del club al convertirse en el líder histórico de ponches de la organización, un reconocimiento que confirma el lugar privilegiado que ocupa entre los mejores lanzadores que han vestido este uniforme.
“Para un chico que firmó con apenas 16 años en República Dominicana, vivir una noche como esta es especial’’, expresó Alcántara.
“Desde hacía días que tenía este fecha señalada. Quería tener este récord aquí, delante de mi familia, de mis compañeros de equipo y de la afición. Le doy gracias a Dios por esto’’.
Cuando Alcántara subió al montículo necesitaba cuatro ponches para superar la marca de 1,001 establecida por Ricky Nolasco.
Al finalizar su labor de 6.2 entradas, había conseguido exactamente cuatro abanicados para llegar a 1,002 y quedarse en solitario con el récord de la franquicia.
Fue otro capítulo memorable en una carrera que ya está profundamente ligada a la historia de los Marlins.
Hace apenas unos días, el 12 de junio en Pittsburgh, el dominicano alcanzó los 1,000 ponches de por vida, convirtiéndose en apenas el quinto lanzador dominicano activo y el número 26 de todos los tiempos nacido en esa nación en alcanzar semejante cifra.
Pero la noche tuvo más significado todavía.
Con la victoria, Alcántara rompió el empate que mantenía con el fallecido José Fernández y se quedó solo con la mayor cantidad de triunfos en la historia del loanDepot Park con 30.
Ahora ocupa el cuarto puesto entre los lanzadores con más victorias como local en la historia de los Marlins, detrás de Dontrelle Willis (33), Ricky Nolasco (32) y Josh Johnson (31).
“Me he mantenido con esta organización en tiempos buenos y malos, en medio de rumores de cambio, he visto ir y venir gente, reorganizar cosas, pero siempre ellos han confiado en mí’’, agregó Alcántara.
“Creo que todo eso se refleja en noches como esta. Donde todo encuentra una justificación’’.
A sus 107 entradas lanzadas en la temporada, la segunda mayor cifra de Grandes Ligas, Alcántara sigue demostrando que ha recuperado la resistencia y la durabilidad que lo convirtieron en uno de los brazos más respetados del béisbol.
El derecho permitió una carrera y cinco imparables, otorgó tres boletos y mantuvo bajo control a una alineación de Texas que apenas pudo generar amenazas consistentes durante su estancia en el montículo.
“Esta noche perteneció a Sandy con toda la razón posible’’, apuntó el mánager Clayton McCullough.
“Se lo merece. En el tiempo que llevo aquí he tenido el privilegio de ver como Sandy se comporta como un profesional, como trata de ser cada día mejor, como se prepara e inspira a los demás. Siempre tratando de mejorar, porque si no mejoras la liga te pasa por el lado’’.
Mientras Alcántara hacía historia desde la lomita, la ofensiva de Miami le brindaba el respaldo necesario.
Heriberto Hernández abrió el camino con un cuadrangular solitario en la segunda entrada para empatar el marcador después de que los Rangers tomaran ventaja gracias a un rodado productor de Nick López.
Los Marlins volvieron a golpear en el cuarto episodio cuando Joe Mack desapareció la pelota entre los jardines derecho y central para colocar el juego 2-1, pero la ofensiva explotó definitivamente en el quinto inning.
Con Otto López y Xavier Edwards en circulación, Owen Caissie conectó un enorme cuadrangular de tres carreras hacia el jardín derecho para ampliar la diferencia a 5-1.
Poco después, Hernández anotó la sexta carrera de Miami impulsado por un sencillo de Mack.
Caissie terminó la noche con tres remolcadas, mientras que Mack produjo dos y Hernández aportó un jonrón, un doble y dos carreras anotadas.
López continuó demostrando por qué se ha convertido en una de las revelaciones ofensivas de la temporada al sumar dos imparables y elevar su promedio de bateo a .337.
Texas descontó con un cuadrangular solitario de Brandon Nimmo en el octavo episodio, pero el daño llegó demasiado tarde.
Tyler Zuber y Lake Bachar se encargaron de cerrar el encuentro para unos Marlins que mejoraron su récord a 41-39 y continúan consolidando una de las mejores marcas como locales en las Grandes Ligas con balance de 27-17.
Sin embargo, la noche no será recordada por los números colectivos ni por los tres cuadrangulares de Miami. Será recordada por Alcántara. Por otro récord. Por otra victoria.
Y porque cada vez resulta más evidente que, cuando se escriba la historia moderna de los Marlins, habrá un capítulo completo reservado para el dominicano que convirtió la excelencia en una costumbre.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de junio de 2026 a las 10:36 p. m..