Los Marlins no creen en nadie. Vencen a los Marineros y se afianzan en el tercer comodín
Los Marlins están dejando de sorprender y comienzan a convencer. Ya no se trata de una buena racha ni de un calendario favorable. Lo de Miami es una realidad que empieza a llamar la atención de todo el béisbol.
Con una dramática victoria de 6-5 en 10 entradas sobre los Marineros de Seattle la noche del martes en el loanDepot park, los peces extendieron su racha de victorias a cuatro y continuaron escribiendo una historia que hace apenas unas semanas parecía impensable.
El club llegó a 50 victorias antes del Juego de las Estrellas por apenas cuarta ocasión en la historia de la franquicia, tomó en solitario la tercera posición del comodín de la Liga Nacional y alcanzó su mejor registro de la campaña con ocho juegos por encima de .500, algo que no ocurría desde el 30 de julio de 2023.
Y como si eso fuera poco, los Marlins presentan ahora un impresionante balance de 24-8 desde el 1 de junio, el mejor de todas las Grandes Ligas. En estos días, simplemente no creen en nadie.
La noche parecía encaminada a convertirse en otra victoria para Max Meyer.
El derecho, que apenas el domingo recibió la noticia de su primera convocatoria al Juego de las Estrellas, trabajó cinco sólidas entradas, permitió apenas dos carreras y dejó a Miami al frente 4-2 cuando abandonó el montículo.
Su décima victoria tendrá que esperar porque el bullpen no pudo conservar la ventaja.
Seattle reaccionó en el octavo episodio. Primero acercó el marcador con un doble impulsor de Cal Raleigh, luego empató el encuentro aprovechando una desafortunada jugada de interferencia defensiva y finalmente tomó ventaja gracias a un lanzamiento descontrolado de Calvin Faucher.
Pero estos Marlins se han acostumbrado a responder cuando parecen contra las cuerdas.
La respuesta llegó de inmediato y con un protagonista inesperado. Heriberto Hernández desapareció la pelota por todo el jardín izquierdo con un monumental cuadrangular de 422 pies para igualar el encuentro 5-5 y devolverle la vida a un estadio que ya se preparaba para una amarga derrota.
El batazo cambió nuevamente la energía del partido y preparó el escenario para otro final feliz.
En la décima entrada, con el corredor automático en circulación y tras un boleto negociado por Esteury Ruiz, Jakob Marsee volvió a demostrar que disfruta los momentos de presión.
El jardinero conectó un sencillo al jardín derecho que remolcó a Xavier Edwards con la carrera del triunfo, desatando la celebración de un equipo que sigue encontrando héroes diferentes cada noche.
Marsee terminó con dos imparables y dos carreras impulsadas, mientras Liam Hicks continuó encendido al bate con tres hits.
Owen Caissie también aportó con su duodécimo cuadrangular de la temporada, Otto López volvió a sumar otro imparable para mantener su excelente promedio ofensivo y Hernández entregó el batazo más importante de la noche con su jonrón número 12 del año.
Aunque Meyer se quedó sin la posibilidad de convertirse en ganador por décima ocasión, su apertura volvió a confirmar por qué fue elegido al Clásico de Verano. El derecho mantuvo el control durante cinco episodios, permitió apenas dos carreras y cuatro hits.
Lo más importante, sin embargo, trasciende el resultado de una sola noche. Estos Marlins continúan ganando de todas las formas posibles. Remontan, responden a la adversidad, reciben contribuciones de toda la alineación y juegan con una confianza que hace apenas un mes parecía imposible imaginar.
A pocos días del Juego de las Estrellas, Miami ya no es simplemente una de las sorpresas de la temporada.
Es uno de los equipos más calientes de las Grandes Ligas y un contendiente que comienza a enviar un mensaje claro al resto de la Liga Nacional: si alguien quiere quitarle ese puesto de comodín, tendrá que hacerlo enfrentando a un equipo que, por estos días, sencillamente no le teme a nadie.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de julio de 2026 a las 10:38 p. m..