Mucho más que un récord: Sandy Alcántara sigue escribiendo la historia de los Marlins
Los récords suelen ser fríos. Una cifra reemplaza a otra. Un nombre desplaza al anterior. El béisbol sigue adelante. Pero algunos récords cuentan historias mucho más profundas.
Cuando Sandy Alcántara ponchó a Kyle Higashioka en la séptima entrada de la victoria 6-4 de los Marlins sobre los Rangers de Texas la noche del martes, no solo alcanzó los 1,002 ponches con el uniforme de Miami para superar la marca de Ricky Nolasco.
También añadió otro capítulo a una trayectoria que merece ser observada con una perspectiva diferente.
Porque quizá ha llegado el momento de reconocer que Alcántara no solamente es el mejor lanzador de esta generación de los Marlins. Puede terminar siendo el mejor pitcher en la historia de la franquicia.
Y eso no es una afirmación menor en una organización que tuvo figuras como Josh Beckett, Dontrelle Willis, Kevin Brown, Josh Johnson, José Fernández y el propio Nolasco.
“Estoy muy orgulloso de mí mismo, de cómo he crecido aquí en esta organización y agradecido por todas las oportunidades que este equipo me ha dado día tras día’’, expresó Alcántara después del encuentro.
El dominicano llegó a Miami en diciembre de 2017 como la principal pieza del cambio que envió a Marcell Ozuna a San Luis.
Pocos podían imaginar entonces que aquel joven de Azua terminaría convirtiéndose en el rostro de la franquicia. Han pasado ocho temporadas desde entonces.
Ha ganado un premio Cy Young, ha sido seleccionado al Juego de Estrellas, ha cargado con equipos en reconstrucción, ha lanzado cientos de entradas cuando pocos abridores lo hacen en las Grandes Ligas modernas y regresó de una cirugía Tommy John para volver a ocupar el lugar que siempre le perteneció al frente de la rotación.
Lo ha hecho además con una elegancia poco común. Sin escándalos. Sin polémicas. Sin exigir protagonismo. Simplemente lanzando. Una y otra vez. Por eso el récord de ponches tiene un significado especial.
Los 1,002 abanicados no hablan únicamente de calidad. Hablan de permanencia. Hablan de un jugador que ha decidido construir su legado en Miami.
De un lanzador que alcanzó la cima histórica de la organización en menos aperturas que Nolasco. Alcántara necesitó 186 salidas y 1,177 entradas para establecer la nueva marca.
Nolasco llegó a 1,001 ponches después de 213 juegos y más de 1,225 episodios.
“Un récord de franquicia es algo enorme’’, comentó el mánager Clayton McCullough.
“Se necesita longevidad y se necesita ser realmente bueno para permanecer tanto tiempo en un lugar y alcanzar algo así. Es un testimonio de lo bueno que ha sido Sandy y de lo que significa para esta organización, esta ciudad y los aficionados’’.
La reacción del público cuando Alcántara salió del montículo en la séptima entrada fue reveladora.
No era solamente una ovación para un récord. Era un reconocimiento a una relación que se ha construido durante años entre un jugador y una ciudad. Los aficionados se pusieron de pie mientras el dominicano se quitaba la gorra y agradecía el momento.
Quizá porque entendían que estaban viendo algo que no ocurre con frecuencia en el béisbol moderno. Una estrella que permanece. Una estrella que se identifica con una franquicia. Una estrella que sigue acumulando logros con el mismo uniforme.
Y los récords continúan llegando. Además de convertirse en el líder histórico de ponches de los Marlins, Alcántara también superó recientemente a José Fernández para quedarse solo con la mayor cantidad de victorias en la historia del loanDepot Park con 30.
Hace apenas dos semanas alcanzó los 1,000 ponches de su carrera, convirtiéndose en apenas el quinto lanzador dominicano activo en lograrlo.
Y mientras suma reconocimientos, sigue haciendo lo que mejor sabe hacer. A ese muchacho que salió de Azua buscando ayudar a su familia y terminó convirtiéndose en el símbolo deportivo de una franquicia.
Los Marlins han tenido grandes lanzadores. Algunos ganaron Series Mundiales. Otros dejaron momentos imborrables.
Pero cuando llegue el momento de hablar de quién representó mejor a esta organización durante una época entera, el nombre de Alcántara estará inevitablemente en el centro de la conversación.
Y cada récord que rompe hace que ese argumento sea más difícil de discutir.