Pelotero de los Marlins disfruta el sueño que un día pareció imposible: estar en el Juego de las Estrellas
Hace poco más de un año, los Gigantes de San Francisco decidieron que Otto López no tenía un lugar en su organización.
El martes, el dominicano camino por los pasillos del Juego de las Estrellas en Filadelfia como uno de los mejores peloteros de las Grandes Ligas y el rostro de unos Marlins que también han roto todos los pronósticos.
El béisbol tiene una manera muy particular de devolver las apuestas perdidas.
Miami reclamó a López cuando pocos imaginaron que podía convertirse en un jugador franquicia. Hoy lidera todas las Mayores con 127 imparables y un promedio de .334, rompió el récord de Miguel Cabrera de juegos de múltiples hits antes del receso del Juego de Estrellas y es el primer torpedero de los peces elegido al clásico de mitad de temporada desde Hanley Ramírez en el 2010.
Pero, sentado entre las luminarias del deporte, López no hablaba de estadísticas. Hablaba del niño que soñaba con estar allí.
“Es algo con lo que he soñado desde que era un niño. Diría que, hasta ahora, solo me he estado divirtiendo y el simple hecho de estar aquí es un gran privilegio. Solo quiero seguir disfrutando y compartir estos momentos con mi familia”, expresó López.
Es difícil no pensar en el largo camino que lo llevó hasta ese instante.
Hubo un momento en que una organización dejó de creer en él. Cuando los Gigantes lo dejaron libre, parecía otro pelotero obligado a empezar de cero.
Sin embargo, López convirtió aquella decepción en combustible. Nunca dejó de trabajar y encontró en Miami la oportunidad que necesitaba para demostrar que pertenecía a las Grandes Ligas.
Hoy no solo pertenece. Hoy está entre los mejores. Y tampoco quiso vivir este momento solo.
Estuvo la más de las veces junto a Max Meyer, compañero de equipo y también All-Star por primera vez. Ambos representan el inesperado renacer de unos Marlins que pasaron de ser subestimados al descanso de mitad de temporada con dos representantes entre la élite del béisbol.
“Significa muchísimo. Tener a mi compañero aquí conmigo es un orgullo para todos nosotros. Sé que él ha estado increíble todo este año y poder compartir estos momentos con él es muy especial”, comentó López.
La presencia de ambos también marca un momento importante para la franquicia. Miami vuelve a tener múltiples representantes en el Juego de las Estrellas por primera vez desde el 2023, con dos jugadores que han sido el motor de una de las mayores sorpresas de esta campaña.
Mientras Meyer se consolidó como el as de la rotación con marca de 9-1 y efectividad de 2.53, López se convirtió en el bateador más consistente del béisbol, liderando las Grandes Ligas en imparables y reescribiendo páginas de la historia ofensiva de la organización.
Pero el dominicano no parece sentirse intimidado por el escenario. Al contrario, quiere absorber cada instante.
“Quiero llevarme las experiencias y aprender de los muchachos que han estado haciendo esto durante mucho tiempo. Y simplemente disfrutarlo; esa es una de las cosas que más espero”, afirmó con la tranquilidad de quien entiende que todavía está escribiendo apenas el primer capítulo de una carrera que parece no tener techo.
Quizás esa sea la mayor enseñanza de su historia. El jugador que un día fue considerado prescindible ahora comparte el vestuario con las mayores estrellas del planeta.
El muchacho que salió de un estadio con la incertidumbre de no saber qué vendría después regresó al mismo béisbol convertido en un pelotero del Juego de las Estrellas.