“Ya no puedo ser campeón, pero puedo ayudar a otro a serlo’’, afirma figura del boxeo cubano
En cualquier momento de la intensa práctica, el entrenador Pedro Díaz solo tiene que voltear el rostro y decir una palabra: "Despa'', que ya el otro sabe qué se le está pidiendo y la respuesta no tarda en llegar.
Luego de una sólida carrera amateur y varias peleas profesionales, Yordanis Despaigne -que este viernes subirá a la esquina de Yunieski González en una velada en Miami- se ha ido ganando un espacio de respeto entre los entrenadores de origen cubano y dentro del equipo presidido por Díaz.
Cuando un problema de la vista cortó en seco su trayectoria deportiva, pensó que el mundo se le venía abajo. Pero ahora puede mirar al futuro con la confianza de haber elegido el camino y el maestro correcto en su nueva profesión.
¿Te fue difícil pasar de boxeador a entrenador?
"Ha sido de luces y sombras. Uno pasa primero por un estado de negación y quiere seguir en el ring sin tomar en cuenta la salud. Aceptar que yo podrás ponerte los guantes es muy duro, pero ya presentaba problemas en la visión y si continuaba boxeando iba a comprometer mi salud''.
¿Qué pasó en esos primeros meses sin boxear?
"Creí que lo había perdido todo. Se me fueron mis sueños, mis esperanzas. Nadie es capaz de imaginar lo que pasé. Gente que siempre estaba a mi lado durante mis triunfos, simplemente desaparecieron. Todo estaba más oscuro en la vida que en mi vista''.
¿Cómo saliste de ese hueco?
"Un día comencé a entrenar gente por la calle, dándole algunos fundamentos básicos del boxeo, luego el profesor Jorge Rubio me abrió sus puertas y eso se lo agradeceré siempre y finalmente Pedro Díaz me acogió en su equipo. Poco a poco he ido reconstruyendo una ilusión. Ya no puedo ser campeón, pero puedo ayudar a otro a convertirse en campeón''.
No siempre haber sido boxeador te convierte en buen entrenador…
"Pero es una buena credencial. Te da cierta credibilidad. Aprender de dos grandes como Rubio y Díaz es como una universidad. Además de boxeadores profesionales, tengo un gimnasio pequeño donde entreno niños, y eso me da una metodología para tratar al establecido y al novato, al veterano y al infante''.
¿Qué aprendes de alguien como Pedro, por ejemplo?
"Que nada puede dejarse a la casualidad, que se debe prever al máximo lo que luego puede suceder en el ring. Que se debe tener una voz firme en la esquina, una sola voz capaz de llegar al boxeador en los momentos más duros, cuando todo parece perdido''.
¿Cuál es tu meta como entrenador?
"Me gusta lo hago, trabajo sin mirar el reloj y eso traerá los frutos con el tiempo. Quiero que algún día cuando me vean que por ahí va Despaigne, el forjador de campeones. Pero soy feliz de saber que sigo en el boxeo, que mi ilusión no se fue, sino que tomó otro rumbo''.
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Esta historia fue publicada originalmente el 10 de noviembre de 2016, 3:13 p. m. with the headline "“Ya no puedo ser campeón, pero puedo ayudar a otro a serlo’’, afirma figura del boxeo cubano."