McGregor-Mayweather no fue boxeo del bueno, pero tampoco un robo a mano armada
Después de todo el fiasco no fue tan grande. Muchos no sabían que esperar de este encuentro entre uno de los más grandes boxeadores de todos los tiempos y la estrella más emblemática de las Artes Marciales Mixtas, pero al final la noche ofreció algo más que el fracaso pronosticado por los acérrimos enemigos del espectáculo en Las Vegas.
Floyd Mayweather derrotó por nocaut técnico en el 10mo asalto a Conor McGregor tras seguir al pie de la letra un plan preconcebido en su mente: 1) voy a dejar que mi rival se envalentone; 2) voy a lograr la ilusión de que la pelea es competitiva; 3) voy a esperar que se canse y lo remataré cuando entienda y el público se sienta feliz con la puesta en escena.
De principio a fin, Mayweather siguió un guión perfecto. Salió con la victoria, lo hizo por la vía del nocaut, redondeó su récord invicto con la victoria 50, les regaló a los fanáticos una noche entretenida y… se largó de la T-Mobile Arena con un cheque inicial de $100 millones.
Ya habrá tiempo en casa para contar el resto de las fuentes de ingreso, desde la cuota por la cantidad de unidades vendidas en el Pago Por Ver hasta lo reportado por los patrocinadores y otras cosillas más que el Money Team habrá colocado en el mercado.
Gana Mayweather y con él gana Las Vegas, que pronto reportará un récord de apuestas cercano a los $80 millones, aunque ciertamente la instalación no se llenó a capacidad, puesto que solo 14,623 personas pagaron en un sitio con capacidad de 20,000.
Quedaron comprobadas una vez más las cualidades de encantador de serpientes de Mayweather, que nos hizo sentir el espejismo de ir perdiendo la pelea en los primeros asaltos, metido en el personaje del guerrero viejo, al que de pronto le caen encima los 40 años de edad.
Y McGregor, con sus combinaciones aprendidas de última hora y unos jabs extrañísimos, creyó el cuento, sin saber que era otro actor más de la trama urdida por su rival, que mientras avanzaba el combate iniciaba el desmontaje del irlandés.
Del séptimo asalto en adelante, se advertía la escritura de la crónica de una muerte anunciada. McGregor se quedó sin energía en el tanque y Mayweather, como tantas veces antes, sintió el olor de la sangre mezclada con el sudor y entró a matar.
Con su récord de 50 triunfos en fila sin la sombra de un fracaso, Mayweather sobrepasó la marca del legendario campeón Rocky Marciano, pero muchos ya comienzan a desconocer esa cifra alegando que McGregor no era un rival digno por su nula acción en el boxeo previo a esta cita.
Tampoco sintamos pena por McGregor, quien se va con un cheque de $30 millones, una suma impensada en el mundo de la UFC. Hubiera tenido que pelear varias veces en la jaula para reunir esa cantidad. Él hizo lo suyo, vendió la pelea como un león y trató de veras de detener lo inevitable.
¿Qué ellos son ahora millones más ricos y nosotros $100 más pobres? El consuelo viene en el camino, en la anticipación, en que al menos vimos un remedo de boxeo que resultó superior a otras peleas propias del mismo boxeo: Canelo vs. Chávez Jr., Mayweather vs. Pacquiao, ¿sigo?, porque la lista es larga.
Una vez más, Mayweather finalizó la jornada con el juramento de que ahora sí se retira, que lo vimos por última vez en un ring. Adiós. Cuesta mucho creerle. Vamos a ver qué otra oportunidad se presenta para cobrar un nuevo cheque por $100 millones.
Pero lo de anoche… después de todo no fue tan negativo. Una cosa es que te roben sin esperarlo. Otra que lo hagan a sabiendas.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de agosto de 2017, 4:56 a. m. with the headline "McGregor-Mayweather no fue boxeo del bueno, pero tampoco un robo a mano armada."