Boxeo

Retador cubano a título mundial ha pasado siete pruebas antidopaje en un mes

LUIS ORTIZ durante un entrenamiento en el gimnasio de Miami.
LUIS ORTIZ durante un entrenamiento en el gimnasio de Miami.

Siete es un número mágico, de suerte y cábala, y siete han sido las veces que Luis Ortiz ha sido sometido a pruebas antidopaje antes de su pelea del 3 de marzo en busca de la faja mundial que atesora por el momento Deontay Wilder. Y quizá vengan muchas más hasta que desaparezca la sombra de la duda.

Durante una conferencia telefónica con ambos boxeadores y sus respectivos managers, el rey pesado del Consejo Mundial (CMB) volvió a poner sobre la mesa el tema de los esteroides que en par de ocasiones han amenazado la carrera del cubano.

"El habla de sustancias prohibidas'', reaccionó Jay Jiménez, manager de Ortiz, en respuesta directa a Wilder. "Luis ha pasado por siete pruebas en un mes y una semana. Siete pruebas de orine administradas por VADA y la Comisión Atlética de Nueva York''.

La Agencia Voluntaria Antidopaje (VADA) es la que administra las pruebas para el Consejo Mundial y su programa de boxeo limpio, ahora obligatorio para todos los púgiles que pelean bajo la bandera de este organismo.

Este choque debió tener lugar hace tiempo, para empezar el 4 de enero del año pasado antes de que un descuido de Ortiz y su campamento lo metiera en problemas de dopaje que luego serían desechados por el CMB que sanciona la faja de Wilder.

Por un momento pareció que la carrera de Ortiz iba a ninguna parte, que ese error de mencionar una medicina para la presión arterial pondría fin a su trayectoria profesional, pero cuando Wilder vino a Hialeah en diciembre quedó claro que existían esperanzas para una nueva cita.

Aunque la Asociación Mundial (AMB) suspendió a Ortiz por una temporada y lo sacó de su clasificación, el CMB entendió que no había actuado de mala fe y que su error fue no revelar a tiempo el uso de un medicamento ordenado de manera natural por un galeno.

Wilder, por ese entonces, negó cualquier posibilidad de enfrentarse a Ortiz, pero con el paso del tiempo su posición se fue flexibilizando y hoy contempla al cubano con otro prisma, pero sin abandonar la crítica.


Después que Wilder (39-0, 38 KO) viniera a Hialeah para un careo en la velada que Ortiz (28-0, 24 KO, 2 NC) noqueó en el segundo round a Daniel Martz, ya se advertía que la posibilidad de un choque entre ambos crecía como la espuma.

A diferencia de otras veces y a pesar de las fuertes palabras entre los dos -sobre todo de parte de Ortiz-, Wilder se mostró bastante conciliatorio y favorable a un encuentro con el gigante de Camaguey.

"La división pesada no es tan grande ni somos tantos, así que si surge la posibilidad de pelear con Ortiz lo voy a hacer'', había comentado Wilder. "El es un hombre que se ha dopado dos veces, pero si el Consejo lo perdona, ¿quién soy yo para ir en contra? Si viene la pelea, la acepto''.

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