Tras visita a Cuba, boxeadores regresan dispuestos a tener una nueva voz de mando en la esquina
Luego de muchas horas de conversación, de sopesar los últimos acontecimientos y, sobre todo, su combate final, los padres de Rancés y Leduán Barthelemy los miraron frente a frente y les ofrecieron el mejor consejo posible: "sigan el dictado de su corazón y hagan las cosas como hombres de bien''.
Los hermanos regresaron de una larga estancia en Cuba dispuestos a relanzar sus carreras de la mano de un nuevo equipo de trabajo en la esquina, tras cortar lazos con el profesor Ismael Salas.
"No tenemos rencor ni remordimientos contra Salas, al contrario, le estamos agradecidos por el tiempo que pasamos juntos'', comentó Rancés. "Pero es hora de alcanzar un nivel superior, de explotar hacia delante. Necesitamos otra voz en la esquina, otra cadena de mando''.
Atado por compromisos de trabajo en Inglaterra con David Haye, Salas apenas fue un factor en el campamento de Rancés para su combate del 10 de marzo contra el bielorruso Kiryl Relihk, al presentarse un día antes de la pelea.
Esto provocó malestar en personas cercanas al entorno de los boxeadores, especialmente en su herrmano Yan, quien se mostró extremadamente crítico con la situación en los días previos al choque titular.
"Solo diré que mi hermano Yan tuvo razón en muchas de las cosas que dijo'', agregó Rancés. "Pero ya no quiero mirar al pasado, sino concentrarme en lo que pueda suceder en el futuro. Soy joven, fuerte, he ganado dos títulos del mundo. Lo tengo todo a mi favor''.
Por lo pronto, los Barthelemy se han reunido con su manager Luis De Cubas Jr. para explorar algunas posibilidades, aunque todavía les tomará entre dos o tres semanas para tomar una decisión y un camino.
De acuerdo con Rancés, el próximo entrenador en sus trayectorias deberá analizar las vías para devolverlos a los momentos de sus mejores actuaciones, y en su caso particular, ayudarlo a conseguir su tan ansiado cinturón en una tercera división.
"Cuando miro lo sucedido en las últimas actuaciones, siento que no exploté al máximo los talentos que Dios me dio'', reconoció Rancés. "En ocasiones equivoqué el tren de pelea, me enredé donde no debía hacerlo. Tengo que analizar muchas cosas''.
Ganas y deseos no les faltan para volver al cuadrilátero, tras una visita a su tierra natal donde fueron recibidos como héroes por la gente del barrio de Los Pinos y todos aquellos que siguen el boxeo cubano en Estados Unidos.
Lo mejor de todos esos días fueron, sin duda, las conversaciones con sus padres Mayra y Emilio.
"Ellos siguen preocupándose por nosotros como si fuéramos niños, pero están convencidos de que volveremos a la cima del deporte'', recalcó Rancés. "Hemos vuelto con las pilas cargadas''.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de mayo de 2018, 9:31 a. m. with the headline "Tras visita a Cuba, boxeadores regresan dispuestos a tener una nueva voz de mando en la esquina."