Boxeo

Este cubano pelea en Nueva York por su futuro, al estilo de todo o nada

La divisón ligero pesada está revuelta y abierta. De salida van figuras como Sergey Kovalev y Adonis Stevenson, ascendiendo están Dmitry Bivol y Eleider Álvarez, merodean otros como Artur Betervieb y Oleksandr Gvozdyk. Es una categoría acorazada.

Sullivan Barrera sabe que su nombre ahora mismo está en la periferia de los campeones y ex campeones. Tras la derrota en marzo pasado ante Bivol y luego de varios meses de inactividad le resulta absolutamente necesario un triunfo este sábado en Brooklyn.

El cubano enfrenta a Sean Monaghan, otro que también vive en los confines de quienes son meros acompañates de los principales y corre el riesgo de quedarse a ver cómo la marea de los perdedores va limpiando el camino a los jerarcas de las 175 libras.

De eso se trata este combate que podrá ser visto por Facebook Watch en la página de Golden Boy. El ganador podrá aplicar para reinscribirse en el pelotón de avanzada, el derrotado podrá irse despidiendo de sueños e ilusiones. Un brazo levantado será la diferencia entre continuar con propósito o seguir por cumplir un itinerario indiferente.

Entre los dos, Barrera es el boxeador más pulido, el de estilo más trabajado. Todavía uno no acaba de entender cómo Bivol lo superó de una manera tan evidente, sobre todo porque este mismo ruso no estuvo nada convincente en una pelea posterior ante el veterano Isaac Chilemba.

Monaghan es uno esos guerreros de cantina, un “irlandés’’ que viene adelante, con el ataque como mejor defensa. Si el rival no está bien parado, lo puede abrumar a golpes hasta disminuirle su espíritu. Afortunadamente, Barrera no es de esos.

Con una barbilla sólida y un jab educado, el cubano suele asentarse bien para tirar su poderosa defensa. Metódico e inteligente, Barrera habrá de encontrar grietas en el caos desatado de Monaghan para hacer la diferencia y levantar sus números.


Una victoria el sábado le abriría las puertas, quizá, a otra pelea de título mundial. El éxito del colombiano Eleider Álvarez sobre Kovalev y la innegable disminución del cuarentón Stevenson abren resquicios para nuevas posibilidades y Barrera debería beneficiarse de esta situación.

Pero requiere de un triunfo inobjetable. Uno de esos que ponen a pensar y hacen que los ejecutivos del boxeo levanten los pulgares en señal de reconocimiento y continuidad. Todavía no es tarde para Barrera, pero no debe perder tiempo y menos en una pelea como esta.

Se trata, entonces, de terminar el 2018 con una buena nota, alta y sonora, para cuando la maquinaria de las promotoras eche a andar la próxima temporada el nombre de Sullivan Barrera sea tomado en cuenta para cualquier combinación posible.

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