Boxeo

Nuevo reinado de Nonito Donaire debe servir de inspiración a Rigondeaux y muchos guerreros más

NONITO DONAIRE (der.) golpea a Ryan Burnett en Glasgow, Escocia.
NONITO DONAIRE (der.) golpea a Ryan Burnett en Glasgow, Escocia. WBSS

Nunca es tarde si la perseverancia es buena. Es lo que parece decir la historia de Nonito Donaire, quien a los 35 años acaba de convertirse en campeón mundial cuando nadie daba un centavo por el hombre que alguna vez era conocido como el “Flash de Filipinas’’.

Donaire (35-5, 25 KO) conquistó el sábado la faja de las 118 libras versión de la AMB al vencer de manera algo fortuita a Ryan Burnett en Escocia, luego de que el campeón sufriera una lesión en la cadera que le imposibilitara salir a pelear para el quinto asalto.

“Lo siento mucho por él, pero una victoria es una victoria’’, apuntó Donaire, quien no solo se apoderó de la corona del peso gallo sino que avanzó a las semifinales de la Súper Serie Mundial de Boxeo donde enfrentará al sudafricano Zolani Tete.

¿Quién lo iba a decir? Quien vio perder en abril del 2013 a Donaire ante Guillermo Rigondeaux podía jurar que el asiático había entrado en franco proceso de declive, que nunca más la palabra campeón estaría en la misma oración que su nombre.

El Chacal de Cuba resultó tan dominante esa noche en Nueva York que a Donaire se le destrozó el aúra de súper dotado. Horas antes de su derrota, el filipino había recibido un homenaje como mejor púgil profesional del 2012. Parecía el principio del fin.

Pero Donaire persistió. A pesar de otras derrotas rotundas contra guerreros de la talla de Nicholas Walters, Jessie Magdaleno y Carl Frampton, se mantuvo activo en los cuadriláteros esperando por una oportunidad que le llegó vía este torneo que ha acaparado la atención del planeta.


Para entrar en la Súper Serie, Donaire tuvo que bajar de las 126 libras a las 118 –dos categorías- y volver a combatir en una división en la cual no peleaba desde el 2011, mucho antes de medirse a Rigondeaux.

Sus opciones de avanzar eran limitadas. ¿Cómo podía hacerlo si hacía 15 combates que no enfrentaba a alguno de los mejores gallos del mundo? Y, sin embargo, ahora es campeón con posibilidad de unificar títulos cuando se mida a Tete, el rey de la OMB.

De cierta manera, la historia de Donaire debe de servir de estímulo para figuras como el propio Rigondeaux y Yuriorkis Gamboa, de 38 y 36 años, respectivamente, ahora que esperan reanudar sus carreras para lo que pueden ser los últimos capítulos.

“La edad es solo un número’’, recalcó Donaire al levantar la faja de campeón, demostrando que no hay imposibles siempre y cuando estén presentes la constancia y la pasión.

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