Boxeo

Polémico empate entre Wilder y Fury afecta las opciones de revancha para el cubano Luis Ortiz

DEONTAY WILDER y Tyson Fury (der.) intercambian golpes en ruta a su empate en Los Angeles el 1 de diciembre de 2018.
DEONTAY WILDER y Tyson Fury (der.) intercambian golpes en ruta a su empate en Los Angeles el 1 de diciembre de 2018. Foto: AP

Cuando Jimmy Lennon Jr. anunció que la pelea entre Deontay Wilder y Tyson Fury era un empate, miles de aficionados vocearon su desaprobación hacia un lado y hacia el otro con estruendos que todavía resuenan en Los Angeles.

Pero dentro del Staples Center hubo un grupo que sintió la decepción por encima de todos los demás: el del cubano Luis Ortiz, quien ahora ve cómo se aleja la posibilidad de una revancha contra Wilder.

“Sí es lo que Dios quiere, qué le vamos a hacer’’, comentó de manera resignada una prominente persona dentro del escuadrón de Ortiz. “Nosotros vimso ganar a Wilder, creo que la mayoría igual. No nos queda de otra que seguir luchando y esperando por esa revancha’’.

De acuerdo con dos fuentes, en una reunión celebrada el viernes con la presencia del alto mando de SHOWTIME se habló muy claramente de un posible enfrentamiento entre Ortiz y Wilder en los primeros meses del 2019, casi como un hecho seguro.

Otra persona cercana a las discusiones apuntó que incluso se había llegado a plantear una fecha alrededor de las dos primeras semanas de mayo, siempre y cuando Wilder derrotara a Fury.

Siempre y cuando.

“Imagínate, ahora vendrá la segunda entrega con toda seguridad’’, agregó la fuente cercana a Ortiz. “Cualquier plan con Luis debería moverse entonces para la segunda mitad del 2019, nuevamente, si Wilder derrota a Fury’’.


Para muchos, lo sucedido el viernes en la noche fue otro de los habituales robos del boxeo, porque los dos conteos de Wilder sobre Fury parecerían más que suficientes para inclinar la suerte en la boleta de los jueces.

A pesar de todo, Fury tuvo momentos en los que boxeó mejor que el campeón y mostró un corazón grande al levantarse del segundo viaje a la lona que ne ese momento lució como el principio del final.


Wilder, por su parte, falló infinidades de golpes que le hicieron lucir muy mal, mientras que en otras ocasiones estuvo dubitativo, sin atreverse a atacar, con la ansiedad reflejada en el rostro.

Gran vendedor de su imagen, Fury se echó al público en el bolsillo con sus gestos y “locuras’’, y desestabilizó a ratos al siempre seguro y confiado Wilder, a quien solo otro hombre le había sobrevivido 12 asaltos: Bermane Stiverne en enero del 2015.

De modo que lo logrado por Fury no se puede tomar a la ligera. Regresó de batallas contra la depresión, las drogas, el alcohol y el sobrepeso para regalarle a la afición –llegaron muchísimos ingleses- un buen espectáculo que, gracias a una claúsula en el contrato, tiene garantizada la segunda parte.


Al final de su triunfo por nocaut sobre Travis Kauffman, Ortiz había recalcado su deseo de enfrentar al ganador entre Fury y Wilder. Ahora solo le queda esperar y confiar.

“Luis va a seguir peleando y puede regresar al ring tan pronto como en enero’’, apuntó Jay Jiménez, manager de Ortiz. “Seguirá siendo un pesado relevante que será tomado en cuenta. El no se va a ir a ninguna parte’’.

Si solo la pelea Wilder vs. Fury no hubiera terminado en empate…

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