Boxeo

¿Cómo sobrevivió este boricua uno de los rounds más brutales de castigo? Al menos no dijo Nomaschenko…

VASYL LOMACHENKO derriba a Jose Pedraza en el 11no asalto en ruta a una victoria en Nueva York, el 8 de diciembre de 2018.
VASYL LOMACHENKO derriba a Jose Pedraza en el 11no asalto en ruta a una victoria en Nueva York, el 8 de diciembre de 2018. Getty Images

Todavía a estas alturas nos haremos la pregunta: ¿cómo pudo José Pedraza sobrevivir una paliza tan brutal en el 11no round? El momento más rescatable del combate contra Vasyl Lomachenko (12-1, 9 KO) habrá de servirnos de recordatorio del talento de este ucraniano.

También para recordar el corazón del puertorriqueño, quien sobrevivió a ese asalto final de la manera en que no pudo hacerlo el venezolano Jorge Linares, pero hasta ahí los aplausos para Pedraza, quien debió ceder su corona de la Organización Mundial.

“Era mi sueño unificar los títulos’’, apuntó Lomachenko, quien defendió su faja de la Asoaciación Mundial en Nueva York. “Esa era mi próxima meta. Ahora puedo enfocarme en un nuevo capítulo…El es un veterano. Hizo un gran trabajo y por eso respeto a Pedraza y su equipo’’.

Este Lomachenko que se impuso por decisión unánime de los jueces aún no es aquel que doblegaba a sus oponentes con una facilidad pasmosa, que los hacía renunciar sentados en la banqueta, porque no tenía sentido seguir en una pelea perdida de antemano.

No, este no fue el “NoMaschenko’’ de hace un año atrás, sino una versión en progreso por su lesión en el hombro. El doble campeón olímpico exhibió sus clásicos movimientos de manos y piernas, pero muchas veces estuvo en la duda, sin lanzar sus mejores golpes.

En ciertos momentos dejó que Pedraza (25-2, 12 KO) tomara confianza y al final su rostro evidenció algún tipo de castigo de parte del boricua, quien quizá no supo aprovechar mejor esos intervalos en que Lomachenko amagaba sin descargar toda su furia.

Y hablando de furia, esa llegó en el 11no round. Lomachenko, ahora sí cargado de confianza, le fue encima a su rival y lanzó sus acostumbrados barrajes ofensivos que desembocaron en un par de conteos, mientras Pedraza capeaba el temporal a duras penas.


Para el 12do ya nada podía hacer. Desgastado en extremo, Pedraza se contentó con sobrevivir para intentarlo otro día, porque que este le pertenecía a Lomachenko, quien debe mejorar y mejorar a medida de que se fortalezca el hombro derecho.

“Estoy feliz con mi actuación esta noche’’, comentó Pedraza. “Me mantuve 12 asaltos contra el mejor boxeador del mundo. Sabía con quién me enfrentaba. Creo que fue una pelea cerrada hasta los conteos. Al final del día estoy feliz con lo que hice’’.

Eso es lo que produce un talento como el de Lomachenko, que llegar al último minuto sea motivo de felicidad, aunque venga acompañado con la derrota.

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