Boxeo

Cubano Luis Ortiz se ha convertido en moneda de cambio para Tyson Fury, ¿con qué propósito?

Tyson Fury ha encontrado en Bob Arum el promotor perfecto. Ambos dicen lo que les viene en gana sin reparar en palabras ni reputaciones. A la pretendida locura del boxeador inglés se une esa ligereza que emana de los 87 años del miembro del Salón de la Fama.

Tal para cual, Fury ha encontrado una caja de resonancia perfecta en Top Rank que se deleita con sus salidas verbales y su histrionismo que raya en lo cómico y, al menos, sirve para vender boletos en un momento complicado para la potente empresa del ring.

Arum dice sin complejos que Eddie Hearn es un “idiota’’ por su manejo de la revancha entre Andy Ruiz y Anthony Joshua, mientras que Fury afirma que “Joshua es un gigante de papel noqueado por un chiquito gordo’’. Arum solía decir que a Guillermo Rigondeaux solo lo podía mercadear Fidel Castro, que los ejecutivos de HBO vomitaban al escuchar su nombre, y ahora Fury la ha emprendido contra otro cubano.

En par de ocasiones, Fury ha querido demeritar la próxima pelea de Deontay Wilder haciendo alusión a la edad de Luis Ortiz, quien es sin duda un guerrero veterano pero para nada viejo de mente y cuerpo.

“No creo que Ortiz le pueda ganar, porque tiene 147 años de edad’’, comentó recientemente el gitano inglés. “Ya su buen momento pasó hace tiempo, como hace unos 45 años. Así que Wilder debe ganar de manera confortable para ser justos’’.

Esta es una vieja táctica. Disminuyo a tu oponente y de paso te resto importancia a ti. Wilder y Fury sostuvieron un gran combate finalizado en armisticio y se espera que vuelvan a encontrarse en algún momento del 2020, siempre y cuando el campeón del Consejo Mundial del Boxeo disponga del cubano.

Realmente, nada quisiera más Fury que ver un triunfo de Ortiz sobre Wilder, así como disfrutó sin ocultarlo el éxito de Ruiz Jr. sobre su compatriota. Que no quede títere con cabeza, a menos que sea la mía, parece decir bajo una burla que esconde los peores deseos.

Fury arremete contra Ortiz para ocultar una tremenda realidad: desde que se enfrentó a Wilder ha elegido un camino cómodo y sin riesgos, primero contra el desconocido Tom Schwarz y ahora el 14 de septiembre frente a Otto Wallin, un sueco que parecen haber rescatado del círculo polar ártico.

Que te pongan un rival de poca monta una vez está bien, que te coloquen otro peor de manera seguida eso es un descaro con la afición y un desaire a otros pesados de mejor calibre y proyección. Pero esto es típico de Top Rank, que -usando una palabra de su jerarca Arum- suele “marinar’‘ a sus boxeadores hasta encontrar el llamado momento perfecto para situarlo en la línea de fuego.

Entonces, ¿de qué está hablando Fury? Ya quisiera encontrar un rival del nivel de Ortiz, pero se trata de un arte de magia, de un ilusionismo para desviar la atención de su pobre pelea. Ya le veremos vistiendo batas llamativas al principio y cantándole a su esposa al final para hacernos olvidar que en el medio de la cartelera no hubo nada de nada.

Irónicamente, ha sido Wilder quien ha salido en defensa del cubano: “una de las razones para pelear con Ortiz es que nadie quiere enfrentarlo. Todo el mundo dice que es viejo, pero nadie quiere subir con él a un ring’’.

Quién lo iba a decir, pero esto es lo que sucede cuando se unen un promotor como Arum y un boxeador al estilo de Fury. Dios los cría...

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de agosto de 2019, 9:18 a. m..

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