Boxeo

Rey del ring y campeón de la vida, ¿por qué a este guerrero le construyeron una estatua?

José Ramírez es doble titular en el boxeo, pero un campeón de la vida. Como si sus dos fajas en las 140 libras no bastaran, este hijo de inmigrantes mexicanos resulta uno de esos pocos deportistas que puede admirar una estatua suya en vida, erigida en su Fresno querido.

Con su boxeo total, Ramírez ha derribado a cuanto guerrero le han puesto delante; pero con su actitud ante los problemas y las injusticias ha ganado el corazón de quienes le conocen. Su lucha dentro del ring se extiende a las batallas por los derechos de los inmigrantes, porque haya agua en el caliente Valle Central de California.

Sabe lo que dice y hace lo que habla. Trabajó de sol a solo en el campo y supo del sufrimiento de quienes no tenían derecho a cansarse. Es rey en el deporte y porta el cetro de la existencia. Por eso le han hecho una estatua, porque siempre ha luchado por cosas más grandes que el boxeo.

Tienes en febrero un choque contra Viktor Postol, ¿cómo ves la pelea?

“Es muy importante para mí, una mandatoria. El es uno de los grandes guerreros en las 140 libras, con mucha experiencia. Ha tenido dos derrotas, pero fueron ante Terence Crawford y Josh Taylor. Será una buena oportunidad para demostrar qué tan bueno soy en la división’’.

¿Te sorprendió que Taylor venciera a Regis Prograis en la Súper Serie?

“Siempre vi la pelea muy cerrada. Dos diferentes boxeadores uno técnico y el otro con mayor pegada. No me sorprendió, porque veía a los rivales que Taylor estaba derrotando. Se veía muy bien. No entré al torneo porque Top Rank tenía otro plan para mí. No tenían la plataforma que tengo yo’’.

Todo el mundo quiere verte ahora contra Taylor.

“Es una pelea que se puede dar. Ya se ha visto que Top Rank permitió que yo fuera a otra cadena de televisión, como sucedió con Maurice Hooker. Yo lo voy a poner fácil, aceptaré los términos que me pidan. Lo que yo pueda hacer para pelear con Taylor, lo haré. Se lo pedí a Top Rank’’.

¿Cómo ves la mezcla de estilos entre Taylor y tú?

“Tengo mucha experiencia amateur. Fui a las olimpiadas en el 2012. Puedo entrar y salir. En lo técnico también le puedo mostrar algo que no ha visto por mi rapidez. La gente distingue el estilo mexicano que es agresivo, pero despacio. Yo puedo pelear con el jab, con uno-dos, puedo pelear a varias distancias, usar distintos ángulos’’.

¿Sueñas con unificar títulos como Crawford en 140?

“Esa es la meta principal. Quiero ser el mejor 140 libras. Esto apenas comienza. Tengo mucha en fe en mí, en mi equipo. Respeto mucho el boxeo y por eso me mantengo con disciplina. Me siento motivado por pelear contra los mejores y que ellos saquen lo mejor de mí’’.

¿Y como Crawford, subirás algún día al peso welter?

“Claro que sí, tengo muchos años delante de mí en mi carrera. Tengo la estatura para subir a 147. Primero me corono como el indiscutido en el júnior welter y en el 2021 subiremos a la categoría superior’‘.

Muchos no conocen tu historia de sacrificio para llegar a lo que eres hoy.

“Fueron muchos tiempos difíciles, sobre todo para mis padres. Ellos escondían muy bien sus preocupaciones para que yo y mis hermanos no las viéramos. Nos dieron cariño y amor. Mi padre emigró en 1986 y mi madre no tuvo sus papeles hasta el 2017. Antes ella no podía volar a mis peleas, a las olimpiadas, por no tener sus papeles’’.

Tú trabajabas para ayudarlos.

“Cuando empecé en la preparatoria trabajé en el campo para traerles un poquito de dinero. Al menos comprarme mis cosas. Después trabajaba en un Starbucks, pero siempre enfocado en el estudio. Pero trabajar en el campo me abrió los ojos a los sufrimientos de muchas familias, bajo el calor intenso, muchas horas’’.

¿Qué pasaba por tu mente en ese momento?

“Recuerdo que miraba a las madrecitas de más de 50 años que no echaban para atrás recogiendo el chile campana. El trabajo no era fácil. Después de cuatro o cinco horas la espalda duele mucho. Me levantaba adolorido, pero cuando veía a aquellas madrecitas trabajando, eso me impulsaba. Las ayudaba en lo que podía. Vi cuán importante era el trabajo para esa gente, y cuán importante es esa gente para los Estados Unidos’’.

Por tu trabajo en la comunidad, te han hecho una estatua en vida.

“Fue un detalle especial. Fue un regalo para mostrarme el respeto, la lealtad. Cuando mi hijo sea grande y yo me vaya de este mundo, mi hijo podrá decirles a sus amigos: ‘este es mi papá’. La estatua me dice que la gente pone atención a lo que hago. Solo le pido a Dios que me mantenga con los pies en la tierra, porque el día que los pierda no seré el mismo boxeador. Soy una persona que ha luchado por cosas más grandes que el boxeo’’.

¿Cómo quisieras que te recordaran?

“Una persona que lo dio todo, que se entregó por entero. Que todo lo que empecé, lo terminé lo mejor que pude. Si a veces lo mejor de mí no fue suficiente, ya es algo que escapa de mis manos. No soy político. Soy una gente que habla con el corazón’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de noviembre de 2019, 8:44 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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