Juanma López y Yuriorkis Gamboa, la pelea que pudo haber sido y no fue. Una lección para promotores de boxeo
Juan Manuel López ya no boxeará más. El orgullo de Puerto Rico dice adiós a los cuadriláteras después de 15 años de carrera y dos títulos en divisiones diferentes. No logró todo lo que quiso, pero alcanzó bastante y siempre se condujo como un caballero dentro y fuera del ring.
Para muchos fanáticos, su nombre estará ligado al de Yuriorkis Gamboa de una forma no tan positiva. Se trata de una relación de lo que pudo haber sido y no fue, porque ambos nos dejaron con las ganas de verlos frente a frente, cuando estaban en su “prime’’ y eran la crema de la crema en las 126 libras.
La historia no ocurrida entre los dos debiera servir de medida cautelar para aquellos promotores y boxeadores que esperan más de la cuenta, que siempre apuntan al “va a ocurrir, pero el próximo año, en el futuro’’, dejando en el aire una promesa que no siempre se va a cumplir.
Habría que aclarar que la culpa no es de ninguno. Bob Arum merece todo el respeto del mundo y no por gusto está en el Salón de la Fama del Boxeo. Desde Muahamad Alí a Manny Pacquiao, ha dirigido las carreras de centeneras de campeones y efectuado veladas inolvidables. Esta, sin embargo, fue una que se le escapó.
Desde el 2008 al 2010, López y Gamboa pasaron por encima de todos, ganaban de manera contundente y los fanáticos comenzaron a imaginar primero y pedir después que chocaran entre sí para descubrir quién era el mejor entre los plumas del planeta. Se hablaba mucho de esto. Se hablaba fuerte.
Arum lo escuchaba. Apreciaba el clamor, pero solía responder con una frase: “esta pelea hay que marinarla un poco más’’, dando a entender que precisaba de más tiempo para crear mayor expectativa, quizá para un evento de Pago Por Ver. Marinar. Esperar.
Todos los planes se vinieron abajo cuando Juanma cayó en par de ocasiones contra Orlando Salido. Gamboa le había ganado al mexicano por decisión unánime en el 2019, pero el boricua cedió primero en el 2011 y luego al año siguiente. De pronto, la atención del público se alejó, pasó a otros boxeadores y peleas. Todo tiene un tiempo en la vida.
Gamboa continuó victorioso hasta que sucumbió ante Terence Crawford en el 2014. López ya no nunca sería el mismo y era evidente que, si bien el espíritu guerrero se mantenía inctacto, sus habilidades le habían abandonado. Sin reflejos, ni coordinación, el retiro que acaba de ocurrir era cosa segura.
A fines del 2018 se hicieron esfuerzos por revivir un imposible. En noviembre Gamboa y López pelearon en la misma cartelera en Miami. Ambos ganaron y existía el plan de enfrentarlos finalmente después de tanto tiempo. Para ese entonces, a pesar de que la imaginación de los fanáticos aún podía agitarse, el interés de la televisión era nulo.
Ya nunca sabremos qué hubiera pasado entre ambos.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de marzo de 2020, 9:50 a. m..