Dorticós va por la historia y el triunfo más grande de un cubano desde Rigondeaux sobre Donaire
Yuniel Dorticós confía en su boxeo y su pegada. Mairis Briedis piensa que su inteligencia y sus trucos serán suficientes. La mejor pelea que podía tener lugar en en la división crucero está lista para el 26 de septiembre en Munich, Alemania. El trofeo Muhammad Alí espera por su dueño.
De expertos a aficionados, los pronósticos van de un lado a otro, como evidencia de lo que promete este combate donde habilidades, poderes y estilos se combinan de manera interesante, pero el ganador será reconocido como el número uno en las 200 libras.
Si gana, Dorticós habrá obtenido el triunfo más importante para el boxeo profesional cubano desde que Guillermo Rigondeaux venciera en el 2013 en Nueva York a un Nonito Donaire que estaba en la lista de la crema de la crema del boxeo para convertirse en doble campeón de su peso.
El Doctor del KO no es nuevo en la Súper Serie Mundial del Boxeo. Si en la primera edición, Murat Gassiev se interpuso entre el cubano y el choque definitivo contra Oleksandr Usyk, ahora promete que Briedis no será obstáculo para convertirse en el hombre más respetado y temido de la categoría.
“Lo voy a noquear’’, ha dicho en varias ocasiones Dorticós. “Me siento bien y no veo la hora de que sea ya la hora de pelear. Me siento feliz y agradecido de combatir por el trofeo Muhammad Alí. El triunfo se lo dedicaré a su memoria, cuando me levanten la mano de campeón’’.
La pegada de Dorticós es proverbial y salvando cualquier distancia, comparable a la de Deontay Wilder en el peso completo y Naoya Inoue en la división gallo, sin que nadie más se acerque a ese trío, con menciones especiales para Artur Beterbiev y Saúl “Canelo’’ Álvarez.
En el inicio de su carrera, Dorticós eslabonó una cadena de 17 triunfos seguidos por la vía del cloroformo, pero su primer gran momento llegó en mayo del 2016 con un espectacular triunfo por nocaut sobre Youry Kalenga y luego sería tomado en cuenta para la Súper Serie.
Ya en el 2019 su poder hizo historia cuando su derechazo sobre Andrew Tabiti, precisamente en la casa de Briedis, Riga, fue elegido el mejor nocaut de la temporada, de modo que el público europeo lo conoce muy bien y quiere ver si puede repetir la dosis sobre el letón.
Pero Briedis será un rival formidable. Suele enredar y ensuciar a sus oponentes de mala manera, ahogarlos en una lluvia de cabezazos y un uso de los codos y los hombros que roza -o se pasa- lo ilegal, esperando el momento para confundir de la misma forma a rivales y árbitros.
Un boxeador ortodoxo y bien asentado como Dorticós habrá de cuidar mucho la distancia para no caer en la trampa de un Briedis que complicó a Usyk y enredó a Krzysztof Głowacki, y para poder tirar con toda su fuerza esa mano derecha como antídoto de cualquier trampa.
Dorticós no es solo poder. Es un hombre que sabe combinar, con sentido de la oportunidad y con un corazón de guerrero enorme, pero debe rivalizar en inteligencia con Briedis y nunca perder el sentido del plan. La oportunidad de hacer historia aparece en Alemania como nunca antes y no debe perderla
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de septiembre de 2020, 8:55 a. m..