Boxeo

Kell Brook es un reto, pero no el que esperamos para Terence Crawford

Por mucho que intenten vender esta pelea como de alto riesgo, los fanáticos no caen en la trampa. Kell Brook puede ofrecer buena resistencia, incluso provocar algún momento de problema, pero sería sorpresa mayúscula si el inglés logra vencer a Terence Crawford.

Top Rank ha trabajado a marchas forzadas para hacer creíble este encuentro donde Crawford defenderá el sábado en la noche por ESPN su faja de las 147 libras y, sin embargo, resulta muy complicado esconder las costuras de este asunto, donde se advierte un amplio y claro favorito.

Crawford no está por casualidad en la lista de los mejores libra por libra. Los expertos reconocen en el ídolo de Omaha a un boxeador soberbio, capaz de dominar todas las distancias y de situarse a ambos lados con poder para noquear y confundir. Brook puede decir y hacer lo que quiera. La etiqueta de favorito nunca será suya.

Esto pudiera ser bueno a simple vista para Crawford, pero contiene un profundo problema. Mientras no enfrente a los mejores welters del planeta se le mirará con cierto reojo y se cuestionará su estancia entre los mejores, porque si en 140 libras unificó todas las fajas y deslumbró con sus habilidades, en su actual división no ha vencido a nadie de nivel.

No todo es culpa suya. Los welters más preciados se encuentran del otro lado de la calle, en Premier Boxing Champions. Allí pelean entre ellos, como Errol Spence hizo con Shawn Porter, como Spence hará ahora el 5 de diciembre contra Dany García. Allá también se encuentran Yordenis Ugás, Keith Thurman, Sergey Lipinetz. Manny Pacquiao es agente libre.

Todos ellos serían rivales más apetecibles para Crawford, más recomendables para la televisión y los aficionados, pero la guerras internas, los dimes y diretes entre promotores y los intereses de televisoras y servicios de streaming dificultan lo que debería ser más saludable para el boxeo.

Crawford ya tiene 33 años. Spence 32. Si este combate no sucede en las próximas dos temporadas, entonces ya no tendría sentido y el legado de ambos sufriría, aunque mucho más el del primero. Su hoja de servicios ha menguado enormemente desde que llegara al peso welter por la ausencia de retos creíbles e interesantes.

En algún momento, Brook fue de esos retos, hasta que cometió el error de subir a los medianos a fajarse con un Gennady Golovkin en pleno poderío, cuando derribaba rivales como si fueran castillos de naipes, mucho antes de sus dos combates contra Saúl “Canelo” Alvarez.

De esa pelea saldría con una fractura en un hueso orbital, que luego volvería a ceder al medirse a Spence, que venía subiendo como la espuma para rivalizar con Crawford en la percepción pública de los mejores. Esas dos derrotas marcarían su destino hasta la fecha. No ha sido el mismo. Nunca más lo será.

Y así y todo, Brook es el reto mayor que va a enfrentar Crawford, lo que habla a las claras del nivel de oposición que ha tenido en los últimos tiempos. No debe haber sorpresa sino más de lo mismo. El campeón habrá de cargar con su estigma y mientras no contemple en el ring a un Spence, un Pacquiao o un Porter, le seguirán negando la gloria completa.

Pronóstico: esperen un nocaut entre los rounds séptimo y octavo.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de noviembre de 2020, 10:02 a. m..

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Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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