Manny Pacquiao está herido. Ha sido un demonio toda la maldita vida, pero logré neutralizarlo
Cuando Yordenis Ugás bajó del ring con la victoria en la mano y el cinturón en la cintura, muchos creyeron que se había visto lo último de Manny Pacquiao. De pronto, la palabra revancha comienza a sonar en otro volumen y hasta se habla de una fecha tentativa en enero del próximo año.
Pacquiao, siempre noble en la derrota, comentó que Ugás había sido uno de los rivales más fáciles que había enfrentado en su carrera y que solo unos calambres en las piernas le habían impedido conquistar el triunfo ante el campeón de Cuba, pero que todo sería distinto en una segunda cita.
Ugás por su parte, prefiere tomar el camino más alto, reconocer la leyenda de Pacquiao y esperar por la próxima pelea, sea cuando sea, para recordarles a todos que su éxito no ha sido cosa de un momento de suerte sino debido a muchos años de sacrificios y oscuridades.
¿Sientes también cómo crece el peso de la palabra revancha?
“Ya lo he dicho que él es una leyenda, que haga lo que tenga que hacer. Si quiere retirarse, que se retire. Si quiere pelear contra otro boxeador que lo haga. Yo le doy la revancha. No tengo ningún problema con eso. Estoy en paz en mi vida. Pienso que a lo mejor es el momento. Tal vez no quiere tener su última derrota conmigo. Pienso que todo se va a quedar ahí’’.
¿Cómo verías una segunda pelea en Filipinas?
“Sería algo especial, pero yo tengo mi equipo de PBC. Ellos hicieron esta pelea. Cuado Errol Spence se lesionó, pudieron echarse hacia atrás, pero le pagaron a Pacquiao para que peleara conmigo, corriendo un riesgo grande. Le pagaron decenas de millones de dólares a Pacquiao confiando en mí. Voy a hacer lo que mi equipo diga’’.
¿Qué sientes cuando él dice que has sido uno de sus rivales más fáciles?
“Es dolor, pienso. Está herido. Siempre ha sido un demonio toda la maldita vida. Yo fui a verlo contra Margarito en Dallas acabado de llegar de Cuba y le desbarató la carrera. Le robaron contra Bradley y luego ganó dos veces. Le robaron en Australia. El dice que soy de los rivales más fáciles, pero pude neutralizarlo, darle buenos golpes...Tiene que retirarse entonces’’.
¿Sentías presión de levantar el boxeo cubano tras la pelea de Rigondeaux?
“La pelea de Rigondeaux con Casimero fue extraña, sin sabor. No se dieron golpes. El boxeo cubano había quedado bien herido y los fanáticos estaban dolidos. Los cubanos aman mucho a Rigondeaux. Eso fue un golpe bien difícil para el boxeo cubano. Yo siento que ganó la pelea. Dos golpes más por round y ganaba. Era bueno tener una gran victoria’’.
Es que Rigondeaux pesa mucho...
“Hemos arrastrado por años la maldición, la narrativa de que los cubanos no ganan las peleas buenas. Eso lo hablaban desde cuando Mantequilla Nápoles perdió contra Carlos Monzón. Yo he escuchado eso hasta en esa pelea. Estoy orgulloso, porque pienso que esto se rompe, que no se diga más. Sí ganamos peleas buenas’’.
¿Esperas que tu triunfo inspire a los jóvenes cubanos, como Robeisy Ramírez?
“Claro, siempre hablo con Robeisy. Esto es dedicación y disciplina. Esto no va a ser fácil. Para la mayoría no va a ser fácil. A estoy hay que dedicarse, descansar, comer bien, trabajar fuerte, dar el extra. Si das lo justo, no te va a alcanzar. Tuve que dar el extra con Pacquiao. La acepté con solo 10 días. Hay que aceptar retos para alcanzar la grandeza’’.
¿Qué viene en lo adelante?
“La verdad, deseo olvidarme ahora del que viene. Quiero disfrutar el momento. Acabo de ganarle a una leyenda, uno de los mejores de la historia. Están diciendo que es viejo, ¿por qué la gente no se hizo millonario con eso? Hace solamente dos años lastimó a Keith Thurman. Yo no peleaba hace un año. ¿Qué viene? Pacquiao, Thurman, unificar títulos.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de agosto de 2021, 5:46 p. m..