Boxeo

Rey de los Gitanos, Rey del Ring, Tyson Fury rescata al boxeo al vencer a Wilder en trilogía épica

Tyson Fury y Deontay Wilder lo dejaron lo mejor para el final. Después de una excelente primera pelea y una segunda que se fue de un solo lado, dos de los mejores pesados de la última década se lanzaron uno contra el otra con una brutalidad permeada de belleza, cargada en lo dramático, donde el Rey de los Gitanos llevó la mejor parte.

Tras una buen combate en la división que vio a Oleksandr Usyl elevarse por encima de Anthony Josua, Wilder y Fury regalaron una batalla que desde ya es considerada un clásico y que asegura el puesto de esta trilogía entre las mejores de la historia.

Fue el británico, sin embargo, quien prevaleció en esta tremenda refriega al derribar a Wilder con un golpe potente a la cabeza en el 11no asalto que dejaría al Bombardero de Bronce dormido sobre el cuadrilátero, mientras el árbitro Russell Mora levantaba los brazos decretando el final.

Para ese momento, los 15,820 aficionados que presenciaron esta tercera entrega sabían que eran afortunados de haber visto un puesta en escena magnífica como solo el boxeo en su estado puro es capaz de proporcionar, el cierre de un capítulo que será recordado por siempre.

Baste decir que en la pelea Fury derribó tres veces a Wilder y este llevó dos veces a la lona al inglés. Sumando las tres peleas, donde la faja de campeón pasó de una cabeza a la otra, el europeo se fue cinco conteos a favor y el estadounidense derribó a su oponente en cuatro oportunidades. Y ya se sabe, nada hay como un conteo y un nocaut en los deportes de combate.

“Fue una pelea difícil y él [Wilder] entró al ring realmente decidido”, comentó Fury, el campeón lineal que retuvo el título de peso pesado del Consejo Mundial en la 31ra victoria y el 22do nocaut de su carrera. “Siempre he dicho que soy el mejor peso pesado del mundo y él es el segundo mejor”.

Wilder trató de buscar alguna manera distinta de superar a Fury e intentó boxear con el uso del jab, pero poco a poco el coronado comenzó a utilizar sus casi 280 libras de peso para mover al retador, robándole la distancia y conectando golpes que poco a poco fueron minando su anatomía.

El castigo se repartió de un lado a otro, con bombazos que mantenían al público al borde de sus asientos. El primer conteo llegó cuando Fury envió a Wilder justo al final del tercer round, pero cuando parecía que el ícono de Alabama estaba fuera de todo, renació con un par de knockdowns en el cuarto asalto que pusieron en peligro al Rey de los Gitanos.

“Yo di mi mejor esfuerzo, pero no fue suficiente”, dijo Wilder tras la pelea. “No estoy seguro de lo que pasó. Yo sé que él se entrenó de una cierta manera, y yo también sabía que él no venía pesando 277 libras para bailar ballet. Él vino para cargarse contra mí, intentar desgastarme y lo consiguió”.

Si Wilder demostró corazón, Fury no se quedó atrás y se dio a la tarea de sumar rounds a su tarjeta con combinaciones y libras que desgastaron de manera paulatina a Wilder, hasta que llegó el golpe definitivo en el 11no, prolongando el dominio de un personaje sobrehumano dentro y fuera del ring.

Este no debe ser el fin de Wilder, como afirman algunos por ahí. Un hombre con su poder y corazón siempre será necesario en este deporte, pero el boxeo necesita unos 10 Furys más para continuar el camino del renacimiento. El Rey no ha muerto, viva el Rey.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de octubre de 2021, 3:33 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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