Yo también tengo algo que decir en esta pelea. ¿Cuál es el chance real de William Scull ante el Canelo Álvarez?
Cuando William Scull suba al cuadrilátero este 3 de mayo bajo las luces intensas de Riad, Arabia Saudita, no solo estará enfrentando al propietario de tres cinturones en las 168 libras, Saúl “Canelo’’ Álvarez.
Estará midiéndose al peso de la historia, la maquinaria mediática de un ícono del boxeo moderno y a una narrativa que lo ve como un paso intermedio en ruta hacia una cita en septiembre entre Álvarez y Terence Crawford.
Canelo llega como el amplio favorito —y con razón—, pero uno espera que el cubano no ha viajado desde Alemania hasta Arabia Saudita para ser un simple nombre en el récord del mexicano.
El invicto antillano, con 22 victorias en su hoja de vida, no tiene nada que perder y eso, en una pelea como esta, puede ser un arma peligrosa.
“Yo no llegué con los galones de otro porque no fui campeón olímpico ni mundial’’, explica el matancero. “Todo lo que me gané fue a pulso, pero sin otro impulso que no fuera el mío propio, de tratar que todos esos sacrificios no fueran en vano. Ni en los peores momentos me dejé caer física o anímicamente’’.
¿Qué puede hacer Scull?
William Scull no es un improvisado. Es un hombre que ha crecido en los márgenes del radar boxístico, pero que tiene las herramientas para incomodar a Canelo, al menos por momentos. Y si quiere que esos momentos se acumulen lo suficiente como para cambiar el curso de la pelea deberá ejecutar el plan perfecto.
1. Actividad constante:
Canelo Álvarez, con todo su poder, ha mostrado en sus últimas peleas una tendencia a dosificar su ritmo. Contra John Ryder, por ejemplo, vimos cómo el mexicano a veces se tomó descansos en los asaltos. Scull deberá aprovechar esos huecos. Mantener un volumen alto de golpes, trabajar el jab y no permitir que Canelo dicte el ritmo será fundamental.
2. Movimiento lateral:
Scull no puede ser un blanco estático. Si se planta en el centro del ring, su noche puede terminar muy rápido. Deberá moverse, usar el ring, girar constantemente y evitar quedar atrapado en las cuerdas, donde el tapatío se vuelve una máquina demoledora al cuerpo.
3. Coraje y resistencia:
Hay que decirlo con todas sus letras: Canelo es un artista del castigo al cuerpo. Scull deberá demostrar no solo condición física, sino también corazón. Esto no será una danza ligera por doce asaltos, sino una guerra de desgaste. El cubano tendrá que aguantar para tener alguna oportunidad de llegar a las tarjetas.
4. Variación de ángulos:
Si algo ha demostrado molestar a Canelo en el pasado —véase la pelea contra Dmitry Bivol— es la variedad. Scull no puede volverse predecible. Si se limita a tirar uno-dos desde la larga distancia, el mexicano lo leerá con facilidad. Necesita combinar, cambiar ángulos de ataque y sorprender.
Canelo, sin embargo, afirma que nada de lo que haga el cubano le podrá sorprender.
“Está muy difícil que me gane’’, afirmó sobre la estrategia de Scull.
“Él tiene capacidad: es alto, rápido, se mueve bien. Si tuviera que parecerse a alguien sería a los que me han complicado: Erislandy Lara, Bivol o Floyd Mayweather. Pero la verdad, gracias a esas peleas, he aprendido muchísimo. Ya tengo experiencia con todos los estilos y sé cómo neutralizar cualquier cosa’’.
Un momento histórico para el boxeo cubano
Esta pelea es más que un combate. Es la segunda vez que un cubano nacido en la isla -después de Lara- enfrenta a Canelo en un evento de esta magnitud, y lo hace en una de las plataformas más lujosas del boxeo actual, bajo la mirada de Turki Alalshikh y su visión de convertir a Arabia Saudita en la nueva meca del pugilismo.
Scull representa el sueño de muchos boxeadores cubanos que nunca tuvieron la oportunidad. Tiene en sus puños la posibilidad de cambiar su vida y, por qué no, de cambiar el guion del boxeo mundial. ¿Es difícil? Sí. ¿Es imposible? No.
Porque en el boxeo, una sola noche lo puede cambiar todo.
“Sé lo importante de esta oportunidad y lo que puede significar para mí en lo personal y el boxeo cubano en general’’, agregó Scull.
“Solo puedo decir que me he preparado como nunca, que he estudiado a mi rival como nunca y que me voy a entregar al máximo. Yo también tengo algo que decir en esta pelea’’.