Boxeo

Boxeador cubano desata su furia en Nueva York y ya toca la puerta del título mundial ante otra muralla

Andy Cruz no está esperando que la oportunidad le llegue. La está arrancando con los puños.

Este sábado, en el corazón de Nueva York, el fenómeno cubano volvió a dar una clase de boxeo explosivo y preciso al detener sin contemplaciones al japonés Hironori Mishiro, en una pelea eliminatoria por el título ligero de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).

Desde el primer asalto, Cruz dejó claro que estaba en otro nivel. Más rápido, más técnico, más agresivo. Cada combinación parecía enviada con GPS, y Mishiro, aunque valiente, era poco más que un objetivo móvil ante la marea ofensiva del habanero.

“Realmente, estoy muy contento con mi actuación que me acerca a una pelea por el título mundial’’, expresó Cruz al finalizar el combate. “Francamente, no conocía mucho de mi oponente. Solo vi un par de peleas casi al final, pero confiaba en mis herramientas para salir adelante’’.

Fue cuestión de tiempo: dos caídas en el tercer round y una andanada constante en el quinto obligaron al árbitro Eric Dali a decir basta para rescatar al japonés de sí mismo y evitar un castigo al cual ya no sabía cómo responder. La pelea se detuvo a los 1:13 del episodio, cuando el desenlace ya era inevitable.

Con esta victoria, Cruz mejora su récord a 6-0 con 3 nocauts y se convierte oficialmente en el retador número uno al cetro que ahora ostenta el invicto Raymond Muratalla, tras la salida del legendario Vasiliy Lomachenko, un peleador histórico al que le aguarda un puesto en el Salón de la Fama del Boxeo.

Para un hombre como Cruz, cuya carrera amateur fue casi perfecta y que llegó a su punto más alto con una medalla de oro en Juegos Olímpicos, además de otros torneos, el paso por el profesionalismo está siendo una transición natural... y fulminante.

Mishiro (17-2-1, 6 KO) llegaba con credenciales, con experiencia y con orgullo, pero nada de eso bastó. Una derecha al mentón lo mandó al suelo a mediados del tercer asalto, y aunque logró incorporarse, fue derribado nuevamente segundos antes de que sonara la campana.

En el cuarto trató de dar señales de vida, de empujar al cubano, pero Cruz simplemente bajó una marcha... y aún así controló cada centímetro del ring, preparándose para el salto final que llegaría minutos más tarde, cuando la cabeza del nipón se convirtió en un blanco perfecto.

De modo que en el quinto, la pelea se convirtió en una práctica avanzada: combinación tras combinación, derecha tras derecha, hasta que el referí tomó la decisión más sensata de la noche. Mishiro seguía en pie, sí, pero estaba completamente fuera de combate competitivo.

Así las cosas, el Teatro del Madison Square Garden fue testigo de algo más que una victoria. Fue una declaración de principios. Cruz no está construyendo una carrera, está armando una misión. Y cada paso, cada golpe, lo está acercando al oro profesional con la misma determinación con la que conquistó el olímpico.

“He podido avanzar de manera rápida en mi carrera profesional’’, agregó luego Cruz.

“Gracias a mi equipo de trabajo las cosas han caminado de la mejor manera posible y ya me siento listo para enfrentar cualquier reto que venga en lo adelante. Para eso fue a lo que vine, para convertirme en campeón mundial’’.

Ahora todos los caminos conducen a Muratalla. Y si ese combate se concreta, no habrá forma de ignorar lo que está haciendo este cubano. Porque cuando Cruz entra al ring, no deja dudas. Solo deja rivales deshechos y un mensaje claro: el futuro ya llegó, y habla español con acento matancero.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de junio de 2025, 11:06 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA