El retiro de Vasyl Lomachenko abre un camino expedito a boxeador cubano al trono de la FIB en las 135 libras
Todo cambió con una sola noticia.
El retiro de Vasiliy Lomachenko no solo cierra una era en el boxeo mundial, sino que abre una autopista directa hacia el campeonato de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) en las 135 libras.
Y entre los que más se benefician de este nuevo escenario aparece un nombre con acento cubano: Andy Cruz.
Hasta hace unas horas, Cruz tenía una misión clara pero compleja: vencer al japonés Hironori Mishiro en una eliminatoria mundialista el próximo 14 de junio en el Madison Square Garden Theater, como parte de una cartelera de Matchroom Boxing que se verá por DAZN.
Ahora esa misión sigue siendo vital, pero su significado ha cambiado. Ya no se trata solo de escalar posiciones. Se trata de colocarse a las puertas de un campeonato mundial, algo que la empresa Matchroom venía buscando para el matancero desde el primer día en que lo firmó.
Con Lomachenko dando un paso al costado, Raymond Muratalla, quien ganó el título interino de la FIB el sábado pasado ante Zaur Abdullaev, debe ser ascendido a campeón regular. Y con eso, el choque entre Cruz y Mishiro pasa a ser, en los hechos, un pase directo a una pelea por el título absoluto.
“Esto es lo que Andy vino a buscar desde que debutó como profesional. Él quiere los grandes escenarios, las peleas que importan. Y esta es una de ellas’’, comentó una fuente cercana al equipo del cubano.
“Si todo sale bien antes de fines del 2025 quizá nos veamos con Muratalla’’.
Desde que dio el salto al boxeo rentado, Cruz no ha perdido el tiempo. A cada paso ha demostrado que el talento que lo llevó a conquistar el oro olímpico en Tokio puede traducirse sin problemas al profesionalismo.
Técnica refinada, inteligencia táctica y una ética de trabajo a prueba de excusas han sido sus credenciales.
Pero este nuevo panorama le da aún más presión y más visibilidad. Ya no es una promesa: es una amenaza latente para cualquiera en las 135 libras, pero el reto inmediato, sin embargo, es real.
Mishiro representa un obstáculo legítimo. Con experiencia y estilo, el japonés buscará su propia oportunidad de oro.
Al fondo del camino aparece Muratalla, un peleador joven, invicto y con un estilo ofensivo que choca perfectamente con la técnica pulida de Cruz.
De concretarse, un duelo entre ambos sería una verdadera joya táctica y mediática. Pero primero hay que pasar por Mishiro. No hay margen para mirar más allá.
La FIB, que hasta hace poco tenía a uno de los mejores de la era moderna como su campeón, se encuentra ahora en plena transición.
Y mientras las piezas se reacomodan, Cruz ha logrado colocarse en la mejor posición posible para liderar la nueva generación.
En menos de un año como profesional, ya está peleando por entrar en la élite. No es casualidad. Es consecuencia directa de un plan bien trazado y una ejecución impecable.
La era Lomachenko llega a su fin. ¿Está comenzando la era Andy Cruz? El 14 de junio puede comenzar a escribirse la respuesta.