Peleador cubano apunta al que nadie quiere enfrentar, pero retará al campeón de todas maneras
Después de una actuación que dejó huella en Las Vegas, el cubano Yoenli Hernández Feliciano ya tiene norte para su próxima batalla.
Y no es cualquier reto. Según fuentes cercanas a su equipo, el invicto antillano podría medirse en su siguiente presentación al doble campeón mundial del peso mediano Janibek Alimkhanuly, quizás el peleador más evitado de las 160 libras.
Hernández tomará unos días de descanso, pero sus representantes esperan reunirse con el alto mando de la Organización Mundial del Boxeo (OMB), donde el kazajo impera como campeón, además de poseer otra faja de la Federación Internacional del Boxeo.
“Estamos listos para cualquiera. Y si Janibek es el próximo, que así sea’’, comentó Luis de Cubas Sr. uno de los hombres fuertes de la empresa Warriors Boxing.
“Yoenli demostró que pertenece a la élite y está preparado para ese tipo de desafíos’’.
El pasado sábado Hernández (9-0, 7 KO) dio una clase magistral de dominio absoluto ante el veterano Kyrone Davis, un hombre que venía de la mejor victoria de su carrera y que simplemente no tuvo respuesta para el arsenal del cubano.
De principio a fin, Feliciano impuso su jab, castigó al cuerpo, obligó a un conteo de protección en el segundo asalto y se llevó una decisión unánime sin discusión: 100-89 en las tres tarjetas de los jueces y aunque le faltó el nocaut, sobró contundencia.
“Esta vez no llegó el nocaut, pero me sentí entero hasta el final’’, expresó Hernández tras la pelea.
“Fue una oportunidad para demostrar que puedo sostener el ritmo, que puedo castigar sin pausa. Ahora quiero a los campeones’’.
Y entre esos campeones, Alimkhanuly (16-0, 11 KO), monarca de la AMB y la FIB, asoma como el rival perfecto. No solo por el nivel, sino porque muy pocos quieren subirse al ring con él.
Pero Hernández no es parte del montón y siente que su momento de asaltar el cielo de los medianos ha llegado.
El cubano representa una nueva ola de púgiles antillanos que no vienen a especular ni a bailar. Vienen a destruir. Su estilo agresivo, su condición física impecable y su mentalidad asesina lo convierten en una amenaza real para cualquiera en el peso mediano.
Para muchos, Janibek es un hueso duro, un zurdo técnico con pegada fría y precisión quirúrgica. Pero para Hernández es una oportunidad de oro. Una prueba de fuego que, si supera, lo pondría directamente en la cima de la división.
“Sí estamos buscando esta pelea es porque entendemos que Yoenli puede ganarla’’, agregó De Cubas.
“Vamos a negociar este camino, pero estamos seguros de que más tarde o temprano él va a convertirse en campeón del mundo. El sábado vieron gran parte de su talento, pero no lo vieron todo’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de junio de 2025, 7:16 a. m..