Boxeo

Pese al corto aviso, peleador cubano cede ante el protegido de Mayweather, pero gana respeto

El boxeador cubano Renny Viamonte (der.) aceptó el reto en corto aviso y ofreció dura resistencia al invicto Curmel Moton, en una pelea a ocho asaltos el sábado en Las Vegas
El boxeador cubano Renny Viamonte (der.) aceptó el reto en corto aviso y ofreció dura resistencia al invicto Curmel Moton, en una pelea a ocho asaltos el sábado en Las Vegas Premier Boxing Champions

Las luces estaban listas para otra noche de show en Las Vegas, esta vez en el Michelob ULTRA Arena.

El joven Curmel Moton, joya de Mayweather Promotions, caminaba hacia el ring con la tranquilidad de quien sabe que todo el aparato promocional está a su favor. Pero frente a él se alzaba un rival sin el mismo ruido, sin la misma prensa, pero con un corazón dispuesto a dar batalla: Renny Viamonte.

El cubano, que reside también en la ciudad del juego, no dudó cuando llegó la llamada. Con poco tiempo de preparación y ante un oponente invicto, aceptó el combate a ocho asaltos porque así es como se construyen las verdaderas carreras. A Viamonte no le importó el récord, ni el apellido que respaldaba a su rival. Él vino a dar la cara.

Y lo hizo con dignidad. Aunque las tarjetas reflejaron una derrota por decisión unánime (80-72 en las tres), el resultado no cuenta toda la historia.

Viamonte, ahora con marca de 4-2-1 y 2 KOs, presentó momentos de incomodidad para el favorito. Lanzó con intención, trató de interrumpir el ritmo del joven Moton y no se dejó intimidar por el espectáculo ni por la presión del entorno.

En el tercer asalto conectó algunas derechas limpias que recordaron que, aunque la balanza mediática estaba claramente inclinada, el cubano vino a competir. En el quinto y en el octavo recibió lo mejor del arsenal de Moton, pero nunca se dobló. Aguantó, respondió y terminó de pie, con la frente en alto.

Moton, por su parte, mantuvo su invicto (8-0, 6 KOs) y cortó una racha de cuatro nocauts. Mostró habilidades técnicas y manejo de distancia, pero no pudo quebrar la resistencia de un hombre que no estaba dispuesto a regalar nada.

En una noche donde todos esperaban ver el ascenso de un prospecto, fue imposible ignorar la presencia de un guerrero que, sin reflectores, se robó parte de la atención.

Viamonte no ganó en las tarjetas, pero se ganó algo más importante: respeto.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de junio de 2025, 0:02 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA