Lo mejor que me ha dado el boxeo es mi familia; lo peor, la ingratitud. Entrenador cubano recibe reconocimiento
En un mundo donde muchos entrenadores prefieren que hablen los resultados y no las palabras, Osmiri “Morito’’ Fernández ha dejado que su legado se construya pelea tras pelea, sin buscar reflectores.
Pero este fin de semana, la luz le pertenece. El técnico cubano será exaltado al Salón de la Fama del Boxeo de la Florida.
Nacido en Pinar del Río, Fernández suma 700 peleas profesionales, ha trabajado con 16 campeones mundiales y posee una visión que combina la vieja escuela con la ciencia moderna del entrenamiento.
Ha sabido cruzar generaciones, estilos y fronteras. Pero más allá de los títulos, lo que se premia ahora es su constancia, su entrega y su fidelidad a un oficio que muchas veces paga poco y exige todo.
Desde sus inicios como árbitro a los 12 años y entrenador graduado a los 14, hasta llegar a dirigir las carreras de figuras como Yuriorkis Gamboa, Richard Abril, los hermanos Kameda y varios campeones filipinos, Morito ha sido el arquitecto silencioso de muchas glorias.
Ahora abre el corazón para hablar de sus inicios, sus sueños cumplidos, las ingratitudes que también deja el boxeo y su visión sobre un deporte que, aunque ha cambiado, sigue siendo su vida.
¿Qué significa este reconocimiento para ti?
“Muy contento y muy agradecido. Este reconocimiento no es monetario, pero sí espiritual y moral. Representa el trabajo de una vida, y eso vale mucho’’.
¿Entraste al boxeo por obligación, por tradición familiar o por pasión?
“Mi papá fue boxeador profesional y dirigió el boxeo en Pinar del Río. En mi casa solo se hablaba de boxeo. Vivíamos prácticamente en la academia. A los 12 años ya era árbitro nacional en Cuba, y a los 14 me gradué en el Fajardo como entrenador. A los 15 ya estaba trabajando en Nicaragua. O sea, empecé muy joven, rodeado siempre de boxeo’’.
¿Qué fue lo que te llevó a decir “yo quiero ser entrenador”?
“Desde joven, por mi papá, tuve acceso a trabajar con el equipo élite. A los 15 años tenía boxeadores de más de 30. Eso me dio mucha experiencia. Trabajé 21 años en el amateur con selecciones nacionales de diferentes países, con muchos medallistas mundiales y olímpicos. Siempre soñé con el profesionalismo, con la “camisa quitada’’.
Cuando diste el salto al boxeo profesional, ¿fue difícil la transición?
“Sí, es un cambio táctico muy fuerte. Pero siempre me guié por la experiencia y por preguntar. Mi lema es aprender todos los días. Me ayudaron mucho mi padre y Sarbelio Fuentes. Me enseñaron a aplicar el método antiguo —aparatos, sombras, un día de guanteo, carrera— al boxeo moderno. Eso me ha dado grandes resultados’’.
Has trabajado con más de 37 cubanos y otros boxeadores del mundo.
“Este año debo llegar a 700 peleas profesionales. He estado en 35 peleas de campeonato del mundo, he tenido 16 campeones mundiales y he ganado 119 títulos regionales. Muchos grandes nombres: Richard Abril, Ismael Barrosol, los hermanos Kameda, los filipinos Gaballo, Barroso…’’.
¿Qué es lo mejor que te ha dado el boxeo? ¿Y lo peor?
“Lo mejor, mi familia y mis amistades. Lo peor, la ingratitud. Muchos boxeadores, después de llegar a los primeros planos, te abandonan y se olvidan del trabajo que hiciste con ellos desde cero’’.
¿Es cierta esa frase de que cuando gana el boxeador, gana él, pero cuando pierde, pierde el entrenador?
“Totalmente cierta. Pero no me afecta. Sé lo que hago, estoy consciente junto a mi equipo: William Ramírez, Laura, y mis asistentes, que son exboxeadores y hoy pilares de la compañía’’.
Estás en el Salón de la Fama… ¿Qué más quieres lograr?
“Quiero tener uno o dos campeones mundiales estables que reflejen lo que ha sido mi trabajo. Pero si no se da, seguiré forjando boxeadores que algún día digan: “pasé por esa escuela y logré mi sueño’’.
Del boxeo que conociste al actual, ¿cuánto ha cambiado?
“Muchísimo. Antes había más rigurosidad. Los boxeadores pasaban al profesionalismo muy tarde, llegaban con experiencia. Hoy debutan con 17-18 años, sin pasar por juveniles, y eso afecta la calidad. Se prioriza más la preparación física que la técnica y la táctica’’.
¿Es mejor o peor el boxeo de hoy?
“La calidad ha bajado. Muchos se retiran pronto, se cuidan demasiado a los campeones, no los dejan pelear con los que vienen subiendo. Eso estanca todo y se pierden talentos por el camino’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de junio de 2025, 8:21 a. m..