Quien se ponga en el camino va a sentir la tormenta. El Tornado de Cuba regresa al ring y apunta al Canelo
Osleys “El Tornado’’ Iglesias no ha perdido tiempo ni enfoque.
Mientras el boxeo cubano se reinventa sobre el escenario profesional, él ha decidido seguir soplando fuerte en la ruta hacia la gloria. Ahora, con la fecha del 4 de septiembre marcada en su calendario, Iglesias afila su próxima actuación sabiendo que lo que está en juego va mucho más allá de un simple triunfo: se trata de asegurarse como el retador obligatorio al cinturón de Saúl “Canelo’’ Álvarez en las 168 libras, por la vía de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).
“Sí, eso es lo que viene’’, expresó Iglesias. “Solo estamos esperando por claridad por el próximo oponente, pero sea el que sea vamos a estar listo para dar el gran salto en la división. Queremos estar al tope de la Federación y entonces veremos qué sucede’’.
En esta parada crucial, el invicto zurdo espera confirmación de su oponente, que saldrá entre dos nombres duros y con hambre: el ruso Vladimir Shishkin, clasificado número uno, o el inglés Callum Simpson, que aparece en el número cinco.
Iglesias, quien ocupa la tercera posición en ese ranking, podría recibir el salto definitivo en este duelo eliminatorio, sobre todo tras la caída del número dos, el mexicano Jaime Munguía, tras el tema del dopaje en su más reciente presentación.
“Estamos listos para cualquiera de los dos’’, declaró el antillano
“Estoy entrenando como si ya fuera una pelea por título mundial. Sabemos que no hay espacio para errores. Esta es la gran oportunidad y no la vamos a dejar pasar bajo ningún concepto’’.
Iglesias (11-0, 10 KO), quien ha construido su carrera principalmente en Alemania y Montreal, ha llamado la atención no solo por su efectividad demoledora, sino por su estilo directo, sin rodeos, que recuerda a los viejos guerreros de la isla.
Ha dejado claro que no está en esto para engordar récords ni para esperar a que las cosas pasen. Él quiere que las cosas sucedan, y las quiere ya.
Para muchos, este combate del 4 de septiembre representa el último filtro antes del gran escenario.
Con Munguía fuera del panorama inmediato y un Canelo Álvarez que siempre dicho públicamente que está dispuesto a enfrentar a cualquiera, Iglesias se ha colocado cerca de la primera fila. Y si logra imponer su ley ese día, no quedará mucho que discutir.
Shishkin (15-0, 9 KO) es un púgil sólido, con escuela rusa, bien plantado, que ya se le pudo ver contra William Scull.
Simpson, por su parte, es una carta en ascenso en Inglaterra, con pegada y ambición. Pero ninguno de los dos ha enfrentado a un rival como Iglesias, un zurdo incómodo, de presión constante, que no regala rounds y que no sabe lo que es retroceder.
“El que se ponga en el camino, va a sentir la tormenta’’, afirmó Iglesias en entrevistas pasadas, dejando claro que no le teme a nombres, nacionalidades, ni trayectorias.
En tiempos donde el boxeo cubano ha visto resurgir figuras en varios pesos —desde David Morrell hasta Yoenlis Hernández—, la figura de Iglesias ha pasado un tanto inadvertida, quizás por estar fuera del circuito estadounidense.
Pero si consigue vencer este próximo reto y se convierte en retador oficial, el mundo entero tendrá que aprender su nombre. Y Canelo también.