Boxeo

Estoy sano, estoy listo, solo falta la llamada. Figura del boxeo cubano con luz verde para regresar al ring

Yordenis Ugás (der.) lo tomó de la mano y lo llevó a verse con la oftalmóloga que lo trató tras su brutal guerra contra Errol Spence. Fue ella quien evaluó a Robeisy Ramírez y le dio el visto bueno.
Yordenis Ugás (der.) lo tomó de la mano y lo llevó a verse con la oftalmóloga que lo trató tras su brutal guerra contra Errol Spence. Fue ella quien evaluó a Robeisy Ramírez y le dio el visto bueno.

Por mucho tiempo, Robeisy “El Tren’’ Ramírez vivió bajo la sombra de la duda. Una lesión, una retirada dolorosa, una pregunta sin respuesta sobre su futuro.

Pero ese túnel parece haber llegado a su fin. El cubano ha vuelto a ver la luz. Y lo dice con todas sus letras: está listo para pelear.

No es poca cosa lo que ha atravesado el doble campeón olímpico de Londres 2012 y Río 2016.

Después de perder su título mundial ante el mexicano Rafael Espinoza a finales de 2023 en Miami, la revancha prometía redención. Pero el boxeo, ese deporte cruel y caprichoso, tenía otro guion.

En diciembre de 2024, en Phoenix, Robeisy no pudo terminar la faena: una serie de codos ilegales —según su versión— le provocaron una seria lesión en el hueso orbital y lo obligaron a abandonar la pelea en el sexto asalto.

El diagnóstico fue preocupante. Aunque evitó el quirófano, el reposo fue largo. La recuperación, incierta. El silencio, angustiante. Pero ahora, meses después, Ramírez rompe esa mudez con un mensaje claro en sus redes:

“El ojo está bien’’, escribió El Tren. “Estoy listo. Solo espero que Top Rank haga la llamada y me dé una fecha. Vamos a trabajar’’.

El grito de guerra ha sido lanzado. El cienfueguero vuelve a levantar la cabeza y a marcar territorio. Quiere volver a pelear y no está solo en este proceso.

En uno de esos gestos que elevan al boxeo más allá del cuadrilátero, su compatriota Yordenis Ugás lo tomó de la mano —como un hermano mayor— y lo llevó a verse con la oftalmóloga que lo trató tras su brutal guerra contra Errol Spence.

Fue ella quien evaluó a Robeisy y le dio el visto bueno.

“Gracias a Dios su ojo está sano’’, reveló Ugás en sus redes sociales.

“Está listo para regresar y convertirse en campeón otra vez. Este es el boxeo: caer, levantarse y seguir luchando’’.

Con esa aprobación médica en el bolsillo, y el corazón encendido por la revancha personal, Robeisy ha vuelto al gimnasio.

Entrena con la seriedad de quien sabe que no hay tiempo que perder. La maquinaria ya está en marcha. Solo falta la fecha. Solo falta el nombre del rival.

Pero más allá de todo eso, lo que realmente importa es que Robeisy sigue aquí. Vivo, vigente y hambriento. Porque si algo ha aprendido el cubano es que el éxito no siempre viene con aplausos. A veces viene después del dolor, después del silencio, después de tocar fondo.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de junio de 2025, 3:49 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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