Erislandy Lara enfrenta a un nuevo rival, luego de que el original cayera por culpa de un dopaje
El mundo del boxeo amaneció con un terremoto pocas horas antes de uno de los eventos más esperados del año. Janibek Alimkhanuly, campeón unificado del peso mediano, dio positivo por meldonium en un control de la Agencia Voluntaria Antidopaje (VADA) y fue retirado de su combate de unificación frente a Erislandy Lara, previsto para este sábado en San Antonio.
La organización Premier Boxing Champions (PBC) confirmó la decisión este martes y anunció un reemplazo inmediato: el venezolano Johan González, quien de esta manera rescata una de las peleas más importantes de la velada, aunque ahora no tendrá el mismo impacto.
El golpe llega en un momento crítico para Lara, el monarca activo más veterano del pugilismo a sus 42 años, quien se preparaba para un duelo que podía elevar su legado dentro de los grandes campeones cubanos.
En vez de eso, el cubano deberá ajustar su estrategia para enfrentar a un rival completamente distinto, poderoso y de alta pegada, pero sin el reconocimiento mediático de Janibek.
El positivo proviene de un examen realizado el 15 de noviembre. El kazajo, dueño de los cinturones de la OMB y la FIB, reaccionó rápidamente en sus redes sociales proclamando su inocencia.
“Siempre he apoyado el deporte limpio, ustedes lo saben bien. No hice ningún cambio en mis vitaminas. No sé qué pasó con esta segunda prueba, así que pedí una segunda prueba’’, escribió en X.
Pese al reclamo, el tiempo era implacable. PBC y la Comisión de Texas optaron por retirarlo de la cartelera, que forma parte del pago por ver encabezado por Lamont Roach Jr. e Isaac “Pitbull’’ Cruz.
La ausencia de Janibek altera drásticamente los planes de una velada que prometía una de las peleas más técnicas del cierre del año.
Lara (31-3-3, 19 KOs) no sube al ring desde septiembre del 2024, cuando detuvo a Danny García en un regreso magistral que renovó su reinado.
La apuesta ahora será mantener el título ante González (36-4, 34 KOs), un golpeador natural con 34 nocauts que viene de vencer por decisión dividida a Jarrett Hurd, en lo que terminó siendo la última pelea del excampeón mundial.
Para González, la oportunidad es gigantesca: pasar de contender regional a desafiante por un título mundial frente a un campeón histórico.
Para Lara, es una prueba mental y física: aceptar el cambio de oponente, mantener la concentración y defender la corona a pesar del caos que ha rodeado la semana de pelea.
El boxeo vuelve a quedar bajo la sombra del dopaje en un calendario donde la transparencia y la credibilidad son más necesarias que nunca.
Mientras se espera la segunda prueba de Janibek y posibles repercusiones adicionales, la noche del sábado seguirá adelante… pero con un protagonista inesperado frente a Lara.
Y como tantas veces en su carrera, el cubano deberá demostrar que la experiencia, la disciplina y el oficio pueden sobreponerse a cualquier sorpresa.