Peleador cubano impone su clase en Montreal y comienza con victoria su etapa con Eye of the Tiger
En una noche que marcaba el inicio de un nuevo capítulo en su carrera, el cubano Lenar Pérez ofreció una actuación sólida y madura para imponerse el jueves en la noche con autoridad al experimentado Isaac Chilemba, en el Casino de Montreal, en Canadá.
Tras diez asaltos de control casi absoluto, los tres jueces coincidieron en tarjetas idénticas de 100-90 que reflejaron lo sucedido sobre el ring: un combate donde el cubano llevó siempre la iniciativa y marcó el ritmo frente a un rival que apostó más por sobrevivir que por disputar el dominio del pleito.
La pelea, disputada en el marco de una función transmitida por DAZN y encabezada por el enfrentamiento entre Steven Butler y Ramadan Hiseni, representaba mucho más que una simple defensa del récord para Pérez.
Era su estreno bajo el paraguas de Eye of the Tiger Management y, en muchos sentidos, su carta de presentación formal ante el mercado norteamericano.
Desde el principio quedó claro cuál sería la dinámica del combate
Con su imponente estatura de 6 pies y 5 pulgadas, poco común incluso dentro de la división crucero, Pérez tomó el centro del cuadrilátero y comenzó a trabajar con velocidad y combinaciones variadas.
Sus manos rápidas y su alcance fueron suficientes para marcar diferencias desde temprano, mientras Chilemba, un veterano curtido en peleas duras, prefería refugiarse tras una guardia alta y esperar el momento para responder.
Pero ese momento casi nunca llegó
Round tras round el cubano fue construyendo su ventaja con paciencia, alternando golpes al rostro y al cuerpo, manteniendo la distancia y controlando el ritmo del combate.
Chilemba se mantuvo disciplinado en defensa, moviéndose con cautela y evitando intercambios prolongados, aunque su producción ofensiva resultó demasiado limitada para inquietar realmente a su rival.
Sin oportunidades claras para un desenlace antes del límite, Pérez optó por la inteligencia táctica. Administró el combate con serenidad, evitó riesgos innecesarios y se dedicó a sumar asaltos con autoridad, un detalle nada menor para un boxeador conocido por su capacidad de definir antes del final.
Al concluir los diez rounds, las tarjetas confirmaron su victoria número 16 como profesional y, además, la conquista del cinturón AMB Continental de peso crucero.
Curiosamente, pese a la amplitud del triunfo, esta fue apenas la segunda ocasión en la que Pérez recorre la distancia completa de diez asaltos.
La explicación es simple: 14 de sus victorias anteriores habían llegado por la vía rápida, una estadística que suele acompañar su reputación como noqueador.
Una pelea en Montreal con otro tipo de importancia
El cubano regresaba tras un período prolongado de inactividad y lo hacía en un entorno completamente nuevo: nueva promotora, nuevo escenario y una vitrina diferente dentro del competitivo circuito norteamericano.
En ese contexto, sumar rounds frente a un rival experimentado y salir con una victoria clara puede resultar tan valioso como un nocaut espectacular.
Para Pérez, la noche en Montreal no solo significó una victoria más. Fue también el primer paso de una etapa que podría abrirle puertas mayores dentro de la siempre exigente división crucero, donde el talento necesita tanto explosividad como paciencia para encontrar su lugar.
Si logra mantenerse activo bajo su nueva promotora, el camino que comenzó en Canadá podría ser apenas el inicio de algo mucho más grande.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de marzo de 2026, 11:35 p. m..