Yo soy la tormenta: el campeón que se forjó en el hielo de Montana, listo para dominar en Florida
Desde las frías llanuras de Montana hasta el calor del sur de la Florida, Kai Stewart ha construido una carrera que desafiaba cualquier guion de película.
Luchador de nacimiento, académico de mente brillante y ahora una de las estrellas más electrizantes del boxeo sin guantes, representa una mezcla rara de disciplina, talento y hambre de victoria. Su historia no es la de un chico que soñó con los reflectores, sino la de alguien que se encontró con su destino y decidió conquistarlo.
En Hard Rock Live, el próximo 20 de marzo, Stewart se enfrentará a Niko Gaffee, un rival español con experiencia en kickboxing que promete un inicio explosivo de combate. Pero para él cada rival es una oportunidad para demostrar su superioridad y reafirmar por qué es el único campeón formado dentro de las filas de BKFC.
Más allá de su destreza en el ring, la historia de Stewart también es humana.
Desde vender boletos para poder mantenerse en la universidad, hasta decidir que el bare knuckle era la vía perfecta para canalizar su estilo combativo, su camino refleja determinación, disciplina y un toque de destino.
¿Qué piensas de tu rival de este viernes?
“Bueno, vengo de una larga línea de luchadores, y pueden enviarme a cualquiera. Yo los paso a todos, me subestiman y no saben con quién se meten. Niko Gaffee tiene experiencia en kickboxing, va a hacer que el primer round sea divertido. Pero la gente debe entender algo: yo no solo sobrevivo a la tormenta... yo me convierto en la tormenta”.
Antes de unirte, ¿conocías BKFC, sabías cómo funcionaba esta empresa?
“Fui luchador de mucho tiempo en Montana, con inviernos de 50 grados bajo cero... los luchadores de Montana son los más duros del planeta. Además, siempre fui estudiante destacado, quería ser doctor. Nunca estuve en una pelea callejera; mi primer combate de puño a puño fue en el ring de BKFC”.
¿Cómo llegas al bare knuckle?
“Hice MMA, pero con guantes. Mi primera pelea sin guantes fue inesperada. La hice para vender boletos y ganar algo de dinero, porque era un pobre universitario. Salí del ring y le dije a mis entrenadores: ‘Puedo hacer esto. Este reglamento es perfecto para mí’. Y el resto es historia: vamos por el sexto título mundial, quinta defensa consecutiva”.
¿Cuál fue la chispa que te hizo decidir participar?
“Vinieron a Montana para una velada el 9 de octubre de 2021. Tenía 21 años, el peleador más joven en la historia. Necesitaban a alguien que vendiera boletos, y yo tenía experiencia vendiendo para el circuito amateur de MMA. Estuve dudando, pero luego me ofrecieron un pago que era lo mismo que necesitaba para comprar un cachorro. No conseguí el perro, pero descubrí que tenía ese perro dentro de mí”.
¿Te pregunté lo fácil que fue la transición de la lucha al boxeo sin guantes?
“Mi primera pelea fue un desastre, ni podía lanzar un golpe. Si mi oponente hubiera sido bueno, habría tenido problemas serios. Pero a medida que observaba a los demás, todos cómodos golpeando, me di cuenta que podía imponer mi estilo dentro del reglamento de BKFC. Terminaba agotando a los boxeadores y venciendo con combinaciones que ellos ni siquiera intentaban”.
¿Cuáles son tus próximos objetivos? ¿Dónde termina esto?
“Tuve un año difícil, no por mi culpa. BKFC intentó organizarme una gran superpelea. Este año serán tres títulos mundiales. Estoy bien conquistando cada cinturón de mi división. Con una victoria, tendré la mayor racha de defensas consecutivas en la historia de BKFC y merezco una superpelea. Quiero pelear contra los mejores del mundo, alguien que el público conozca y que dé miedo. Esa es mi meta”.