Boxeo

Nuevo entrenador. Nuevo capítulo. La misma hambre. Excampeón cubano toma decisiones importantes

Tras cerrar ciclo con Ismael Salas, el bicampeón olímpico cubano Robeisy Ramírez apuesta por la experiencia de Robert García para relanzar su carrera en el boxeo profesional.
Tras cerrar ciclo con Ismael Salas, el bicampeón olímpico cubano Robeisy Ramírez apuesta por la experiencia de Robert García para relanzar su carrera en el boxeo profesional. Cuenta de X de Robeisy Ramírez

El bicampeón olímpico Robeisy Ramírez ha decidido mover una de las piezas más importantes de su carrera: su esquina.

Con un mensaje directo en redes sociales —“Nuevo entrenador. Nuevo capítulo. La misma hambre”— el peleador cubano anunció el inicio de una nueva etapa bajo la tutela del reconocido entrenador Robert García, en lo que representa un giro estratégico en su camino de regreso a la élite.

El cambio no es menor. Ramírez viene de cerrar un capítulo significativo junto a Ismael Salas, uno de los técnicos más respetados del boxeo cubano y mundial, con quien moldeó buena parte de su transición del amateurismo al profesionalismo.

Bajo Salas, el zurdo consolidó su estilo técnico y alcanzó la cima al convertirse en campeón mundial, pero también enfrentó momentos de inconsistencia -en sus dos derrotas ante Rafael Espinoza- que ahora parecen haber motivado una reinvención.

La llegada de García abre un abanico de posibilidades. El entrenador mexicano-americano es conocido por su enfoque agresivo, su capacidad para ajustar peleadores en momentos clave y su experiencia trabajando con campeones mundiales en múltiples divisiones.

Para un boxeador como Ramírez, que combina talento natural con fundamentos olímpicos, este nuevo entorno podría traducirse en una versión más ofensiva y adaptable sobre el ring.

Además, el gimnasio de García ofrece un ecosistema altamente competitivo. Sparrings de alto nivel, variedad de estilos y una cultura de trabajo intensa podrían ser justo lo que necesita el cubano para pulir detalles que marcan la diferencia en peleas cerradas.

No se trata solo de cambiar de entrenador, sino de sumergirse en un sistema que históricamente ha producido resultados.

El propio mensaje de Ramírez deja entrever que la motivación sigue intacta. “La misma hambre”, escribió, dejando claro que el objetivo no ha cambiado: volver a la cima.

A sus 30 años, el cubano aún se encuentra en una etapa óptima para reconstruir su camino hacia otro título mundial, pero el margen de error es cada vez menor en una división altamente competitiva.

Este movimiento también puede interpretarse como una declaración de intenciones. En un boxeo donde las oportunidades se definen tanto dentro como fuera del ring, alinearse con una figura como García puede abrir puertas a combates de mayor perfil, mejores vitrinas y, en consecuencia, peleas que lo acerquen rápidamente a una nueva oportunidad titular.

La ruptura con Salas, aunque significativa, no borra el respeto ni los logros compartidos. Más bien marca el cierre de una etapa necesaria en la evolución de un peleador que busca reinventarse.

En el boxeo, los cambios de esquina suelen ser señales claras de que algo más profundo está en juego: ajustes técnicos, mentales y estratégicos.

Ahora, con un nuevo entrenador, un nuevo entorno y la misma ambición que lo llevó a lo más alto del amateurismo, Ramírez se prepara para escribir el próximo capítulo de su carrera. Uno que, si la apuesta rinde frutos, podría devolverlo al trono y consolidarlo definitivamente entre los grandes nombres del boxeo profesional.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de abril de 2026, 4:10 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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