Gran promesa del boxeo cubano apunta al título mundial: “Seguro, eso es lo que viene”
Yoenli Hernández Feliciano no esconde su ambición.
Tras una sólida actuación reciente en Las Vegas, el invicto peleador deja claro que su mirada está puesta en lo más alto del boxeo profesional: un título mundial en la división de las 160 libras.
Y no lo dice con dudas ni rodeos, sino con la convicción de quien siente que su momento ha llegado.
“Seguro”, respondió el cubano de manera tajante cuando se le preguntó si el campeonato del mundo es lo que viene para él.
Esa seguridad no nace del vacío, sino de un rendimiento que sigue creciendo pelea tras pelea, especialmente tras despachar por la vía rápida a Terrel Gausha.
Hernández reconoció que esperaba un combate más largo en su última presentación, pero la preparación y el talento terminaron marcando la diferencia.
“Pensé que iba a ser un poquito más extensa… pero cuando un atleta se siente bien preparado y tiene el talento, pues todo fluye bien”, explicó.
Parte de ese crecimiento también está vinculado al entorno que lo rodea. Integrante del equipo Dream Bigg, el cubano destacó la química y los resultados de un grupo que mezcla talento de la isla y de República Dominicana.
“Invictos todo el tiempo… queremos sacar la cara por la actuación que hemos tenido en la trayectoria pasada”, comentó Feliciano, subrayando el deseo colectivo de reivindicar el boxeo cubano en la escena profesional.
Hernández también tuvo palabras para la victoria de su compatriota Armando Martínez Rabi, a quien elogió por su capacidad para manejar un combate intenso hasta conseguir un nocaut que calificó como “épico”.
Ese tipo de actuaciones, dentro de su círculo cercano, parecen alimentar aún más la confianza de un peleador que siente que el momento grande está cerca.
“Vienen cosas grandes”, adelantó, alineándose con el optimismo que rodea a su equipo. Pero más allá de promesas, lo que distingue a Hernández es la claridad con la que proyecta su futuro inmediato: no habla de procesos largos ni de acumulación de experiencia, sino de una oportunidad directa por la corona mundial.
En una división mediana siempre exigente y llena de nombres de peso, el cubano levanta la mano con argumentos y, sobre todo, con una certeza poco común.
Para Hernández Feliciano, el camino parece estar trazado: el siguiente paso no es otro que disputar el título del mundo. Y, según sus propias palabras, no hay espacio para la duda.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de abril de 2026, 8:11 a. m..