Boxeo

Tengo mucho petróleo en el tanque: veterano cubano mantiene viva la esperanza de volver al ring

A sus 47 años, el pesado antillano Luis Ortiz asegura que todavía tiene mucho petróleo en el tanque y sueña con una pelea de retiro antes de explorar otras alternativas.
A sus 47 años, el pesado antillano Luis Ortiz asegura que todavía tiene mucho petróleo en el tanque y sueña con una pelea de retiro antes de explorar otras alternativas.

El tiempo pasa para todos, incluso para los gigantes.

Pero si algo dejó claro Luis “King Kong” Ortiz es que todavía no piensa colgar los guantes ni aceptar que el boxeo ya le cerró definitivamente las puertas.

El veterano peso pesado cubano, uno de los peleadores más respetados de su generación por su pegada devastadora y su técnica zurda, confesó en entrevista que continúa entrenando con disciplina mientras espera una nueva oportunidad sobre el cuadrilátero.

Y aunque admite que la espera le pesa emocionalmente, también dejó claro que sigue convencido de que puede competir al más alto nivel.

“Seguimos en espera, sí, de las esperanzas. Entrenando y entrenando. No voy a dejar de hacer mis cosas tampoco. Lo tengo en la mente, lo que tengo que hacer aquí”, expresó Ortiz, con la mezcla de serenidad y frustración que acompaña a muchos veteranos cuando el teléfono deja de sonar.

Y es precisamente esa falta de oportunidades lo que más golpea al cubano.

Ortiz reconoció sentirse frustrado al ver cómo otros peleadores continúan activos mientras él permanece fuera del radar, pese a considerar que aún tiene condiciones para competir entre los mejores pesos pesados del panorama actual.

“No te imaginas lo que pasa en mi cabeza viendo a esos otros ahí que tienen la oportunidad”, comentó el antillano.

“Boxeadores sin calidad los tienen ahí peleando y yo estoy aquí trancado todavía con mucho petróleo en el tanque”.

Durante años, Ortiz construyó una reputación temida dentro de la división pesada. Su nombre estuvo ligado a combates memorables ante figuras como Deontay Wilder, quien necesitó de toda su potencia para derrotarlo en dos peleas dramáticas que dejaron claro el nivel competitivo del cubano.

Sin embargo, en esta etapa de su carrera, el veterano parece luchar más contra el silencio de la industria que contra los rivales dentro del ring.

En la conversación también salió a relucir el interés de algunas empresas de bare knuckle por llevarlo a combatir a mano limpia, una posibilidad que Ortiz admite haber considerado seriamente.

Pero finalmente decidió frenarla, al menos por ahora, motivado por los consejos de su familia y de las personas cercanas a él.

“Quiero retirarme dignamente en el boxeo y después voy a cruzar a la alternativa”, explicó Ortiz. “Yo no tengo miedo de entrar ahí”.

La frase resume perfectamente el estado mental del cubano: todavía se siente peleador, todavía cree en sí mismo y todavía quiere escribir un último capítulo dentro del boxeo tradicional antes de pensar en otros caminos.

Y aunque el calendario siga avanzando y las oportunidades escaseen, Ortiz insiste en que su edad no define lo que aún puede hacer sobre el ring.

“Que no pierdan la esperanza, que el King Kong no se ha ido”, afirmó.

“Eso es un número. Yo estoy al cien por ciento y me adapto a cualquiera de la velocidad. Que me pongan a su mejor peleador favorito, que yo estoy listo”.

Quizá el boxeo todavía le deba una última noche grande a Luis Ortiz. Y él, al menos, sigue entrenando como si esa llamada pudiera llegar mañana.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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