Jorge Ebro

El deporte de Estados Unidos no se puede escribir sin el aporte de los afrolatinos

Este artículo se publicó originalmente en febrero de 2021 como parte de un proyecto por la celebración del Mes de la Historia Afroamericana. Hoy lo volvemos a publicar siguiendo el mismo propósito.

Robinson Canó se lo recuerda al Duque cada vez que se ven.

Orlando Hernández intercedió por el entonces prospecto dominicano que se encontraba en el cuartel primaveral de los Yankees en Tampa, donde el cubano realizaba una rehabilitación de su brazo de lanzar.

Como toda promesa, el dominicano se esforzaba al máximo y hacía las misma rutinas que el resto de los jugadores, pero cierto coach americano siempre estaba encima de él, encarándolo todo el tiempo, azotándolo verbalmente, hasta que Hernández, por entonces establecido como una estrella del pitcheo en Nueva York, no pudo más.

“Lo tuve que regañar, le tuve que decir, ‘por favor, deje a ese muchacho que haga su trabajo y concéntrese en los otros’’’, recordó el Duque. “La mayoría de los otros muchachos eran americanos y trabajaban igual o menos que Canó. Son pequeñas cosas que para nada recuerdan lo de antes, lo que sufrieron esos que tuvieron que ponerle el pecho a las balas’‘.

Los que pusieron el pecho a las balas fueron decenas de pioneros latinos no solo en el béisbol sino en muchos otros deportes como el boxeo o el football americano, en momentos cuando el racismo era rancio y abundante, obligando, sobre todo a aquellos de piel oscura a trabajar el doble para establecerse y avanzar.

El cubano José Abreu, a la derecha, posa con la leyenda de los Medias Blancas de Chicago, Minnie Miñoso.
El cubano José Abreu, a la derecha, posa con la leyenda de los Medias Blancas de Chicago, Minnie Miñoso. Charles Rex Arbogast AP

Desde que Jackie Robinson rompiera la barrera racial en las Grandes Ligas el 15 de abril de 1947, los afrolatinos vieron una luz al final del túnel que cristalizó cuando Saturnino Orestes Armas Miñoso Arrieta “Minnie’‘ en 1951 se convirtió en el primer negro cubano y de América Latina en llegar a las Mayores.

Ahora que por estos días se celebra el Mes de la Historia Afroamericana, vale la pena honrar las contribuciones y los logros de los afrodescendientes en Estados Unidos y toda Latinoamérica, así como conmemorar los innumerables obstáculos y prejuicios raciales que la comunidad afrolatina ha tenido —y sigue teniendo— que enfrentar en este hemisferio.

De izquierda a derecha, Alex González, Juan Pierre, el legendario Tany Pérez y Livan Hernandez.
De izquierda a derecha, Alex González, Juan Pierre, el legendario Tany Pérez y Livan Hernandez. David Santiago dsantiago@elnuevoherald.com

Uno de los que tuvo que poner el pecho a las balas, como observó el Duque, fue el cubano Atanacio “Tany” Pérez, quien mientras jugaba en el norte de la nación americana no confrontó el racismo en estado puro, pero cuando las Ligas Menores lo llevaron al sur del país, todo fue muy distinto.

“Mis primeros dos años en las Menores fueron normales en el área de Nueva York, pero cuando tuve que ir a jugar a Carolina y Georgia pasé por todos esos malos momentos de no poderme quedar en el mismo hotel o entrar en los mismos lugares que los blancos’‘, recuerda Tany. “No me gustaba, pero no podía protestar. Tenía tanta ilusión de jugar béisbol y llegar a Grandes Ligas que soporté todo’‘.

La tenacidad de Pérez —quien durante mucho tiempo fuera ejecutivo de los Marlins de Miami— fue recompensada con una inmensa carrera y momentos legendarios con la Gran Maquinaria Roja de Cincinnati que tuvieron su punto culminante cuando el cubano fue exaltado en el 2000 al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown.

La leyenda de los Piratas de Pittsburgh, Roberto Clemente.
La leyenda de los Piratas de Pittsburgh, Roberto Clemente. Foto: AP

Gracias a figuras como Miñoso, Pérez, el boricua Roberto Clemente, los hermanos Alou de República Dominicana, entre otros, se sembraron las semillas de una avalancha de latinos que, a base de esfuerzo y sacrificio, fueron conquistando espacios al punto que en la temporada 2020 casi el 25% del total de jugadores eran hispanoparlantes, de acuerdo con un informe de la Asociación de Peloteros.

“En aquellos tiempos pasaban cosas lamentables, pero gracias a la fortaleza de aquellos primeros que llegaron, las cosas han mejorado ostensiblemente’‘, agregó Pérez, quien en mayo cumplirá 79 años. “Me consuela saber que puse mi granito de arena para los que vinieran después de mí no tuvieran que soportar esas cosas desagradables’‘.

Ciertamente, la situación es otra y las propias Mayores son las garantes de que el trato sea igualitario para todos dentro de la organización, aunque puedan existir prejuicios aislados como el de aquel coach en la granja de Nueva York que la emprendía contra Canó.

El Duque, izquierda, y Livan Hernández siempre han sido protagonistas en los Juegos de Estrellas de la Pelota Cubana en Miami.
El Duque, izquierda, y Livan Hernández siempre han sido protagonistas en los Juegos de Estrellas de la Pelota Cubana en Miami. Miami Herald

Sin duda, cuando Liván Hernández, medio hermano del Duque, llegó a los Marlins, la realidad era muy diferente y el entonces muchacho que deslumbró a esta ciudad con su “I love you Miami’‘ y su talento en el montículo pudo disfrutar de una transición más tranquila aunque con los sobresaltos de la fama súbita y sin el acoso racial de los latinos que le precedieron.

Pero eso no significaba que estuviera ajeno a la historia.

“Nunca me detuve a pensar en mi condición de mulato como algo que me impediría llegar, pero sabía de la historia y de los dolores de otros tiempos, porque ídolos como Tany Pérez me contaban’‘, explicó Liván, quien fuera campeón de la Serie Mundial de 1997 y ganará 197 juegos de por vida. “Ahora repaso mi carrera y me siento orgulloso de haber representado a mi país y al color de mis padres’‘.

Hoy no se puede entender el béisbol de Grandes Ligas sin los aportes de los latinos, como tampoco se puede entender el boxeo que ha gozado de las noches legendarios de hombres como el panameño Roberto “Mano de Piedra’‘ Durán, los cubanos José “Mantequilla’‘ Nápoles y Kid Gavilán o el mexicano Julio César Chávez para poner varios ejemplos.

Cabe destacar que Miami ha sido parte importante en ese proceso de transformación porque ha servido de base de operaciones y segunda casa para centenares de deportistas latinoamericanos que viven y se preparan aquí, como suele suceder por estos días en que los jugadores de Grandes Ligas y los boxeadores se entrenan libremente por los terrenos y parques de la ciudad.

Sugar Ray Leonard, izquierda, se agacha cuando Roberto Duran se balancea a la derecha durante la primera ronda de su pelea de peso súper mediano del WBC en el Hotel Mirage en Las Vegas, Nevada, el 7 de diciembre de 1989.
Sugar Ray Leonard, izquierda, se agacha cuando Roberto Duran se balancea a la derecha durante la primera ronda de su pelea de peso súper mediano del WBC en el Hotel Mirage en Las Vegas, Nevada, el 7 de diciembre de 1989. LEONARD IGNELZI ASSOCIATED PRESS

“Veo a tantos boxeadores afrolatinos, entrenando, luchando por sus metas y para ellos solo tengo respeto’‘, comentó Pedro Roque, conocido entrenador cubano. “La contribución desde los tiempos de Kid Chocolate a los guerreros de la actualidad es algo que no se puede pasar por alto y menos en estos tiempos’‘.

Casi un cuarto de los más de 50 millones de hispanos que viven en Estados Unidos se considera afrolatino, afrodescendiente o afrocaribeño, según un estudio del Pew Research Center. Al mismo tiempo, un 34% se identifica como “mestizo, mulato u otra combinación de razas”.

De modo que el Mes de la Historia Afroamericana se presenta, igualmente, como una oportunidad para que los afrolatinos celebren sus avances desde aquellos tiempos terribles que recuerda Pérez y desde que John Carlos, atleta cubanoamericano, hiciera un llamado de atención con su inolvidable saludo del Poder Negro en los Juegos Olímpicos de México en 1968.

“Todavía quedan problemas pequeños en las organizaciones, pero son pocos’‘, agregó el Duque, actualmente comentarista de la cadena ESPN. “Olvidar es difícil, pero todos tenemos que perdonar, seguir adelante y buscar un futuro con mayor paz y entendimiento’‘.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de febrero de 2021, 11:56 a. m..

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Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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