La belleza del deporte y la grandeza de ser segundo
Los que pregonan que la medalla de plata no tiene valor, o que el segundo es el primer perdedor no tienen idea de lo que dicen. Desconocen lo duro que es el camino y no saben siquiera cuál ha sido el proceso.
Es muy difícil que un deportista afirme eso. Los atletas saben mejor que nadie, porque lo han sufrido, lo duro que es el camino al éxito y que ser el número uno es algo casi imposible.
Para ser un campeón no basta con tener talento, no basta con trabajar duro todos los días, siempre puede haber otra persona u otro equipo que le supere, incluso cuanto él o su equipo es francamente mejor.
El éxito solo es la parte icerberg que tú ves, el ‘pedacito’ de arriba. Debajo hay una gran mole de hielo que significa el sacrificio, el trabajo duro, las caídas, los buenos hábitos, las desilusiones, la dedicación, todo eso que no se ve y que estos ‘resultadistas’ desprecian.
Lo bonito del deporte es que no siempre se gana y ser segundo francamente tiene un mérito enorme.
Los que abogan por el ‘campeonismo’ seguro ‘tocan de oído’, los que solo se suben al carro de la victoria no les gusta el deporte, porque si bien ganar es el objetivo, ganar no es su esencia.
Confundir el ser un ganador, en ganar a toda costa tienen un pequeño corto circuito o no le entraron los datos a su computadora encefálica.
Un ganador es aquel que compite, que siempre compite, que siempre se prepara y se deja la piel en busca del triunfo. El que busca ganar a toda costa, muchas veces no se prepara adecuadamente, ni tiene el talento suficiente pero busca triunfar como sea, aunque tenga que jugar sucio o hacer trampas (llegando a consumir sustancias prohibidas).
La llamada profesionalización del deporte ha traído cierta confusión a los que han arribado tarde a esta fiesta y tratan de dar lecciones olvidando sus fundamentos, hablando solo de los resultados sin disfrutar el juego.
Me dicen: “Nadie se acuerda del segundo”. Pues mira por donde que sí. Me acuerdo desde la plata de Figuerola en Tokio hasta el subcampeonato del Mundo de Argentina.
Hoy, gracias a cómo ha competido, la albiceleste está considerada la mejor selección de fútbol del mundo, por encima de Alemania y Chile.
Ojo, nada que ver con el ‘complejo de segundón’, ese que está relacionado con la envidia y que se tiene cuando uno solo mira los defectos del rival y no los suyos propios.
Esta temporada el Heat no cuenta con las estrellas de los últimos 12 años; sin embargo, si cuenta con un equipo dispuesto a competir, a soltar hasta última gota de sudor en la cancha. Ganar un partido, algo que en la NBA no es nada fácil, ya es un buen premio. Esta temporada se disfrutará solo con eso y se podrá apreciar mucho mejor cuan grandes son los tres anillos conquistados, después de que algunos se han acostumbrado muy mal.
Veo sufrir demasiado a los ‘seudoaficionados’ del Real Madrid o del Barcelona cuando su equipo no gana. Me da pena porque no entienden nada y no han disfrutado el partido.
Dicho esto, tampoco vale esa frase vacía que dice: “lo importante es participar”. Claro que es bueno participar, pero el deporte va más allá y te impone exigencias que te hacen superar.
Si usted no quiere reflexionar sobre esto, es su elección, pero por favor no le diga a sus niños, a sus alumnos, a sus atletas que solo vale ser campeón. Quedar segundo da más fuerza. Al final en la vida lo importante es ser feliz.
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Esta historia fue publicada originalmente el 4 de octubre de 2016, 8:14 p. m. with the headline "La belleza del deporte y la grandeza de ser segundo."