El Clásico de Miami deja una estela de miles de historias apasionantes
El Clásico que Barcelona venció 3-2 al Real Madrid, el sábado anterior en Miami, no solo dejó en los asistentes que colmaron el Hard Rock Stadium la satisfacción de haber cumplido el más anhelado sueño de ver el choque cumbre entre clubes en el fútbol mundial. También quedan para el recuerdo una serie de historias emocionantes de los aficionados, que hicieron hasta lo imposible para presenciar una cita histórica.
Con carteles y atuendos alusivos a sus equipos, en sus rostros se visualizaba el enorme orgullo de poder presenciar el duelo mayor entre los dos más grandes equipos de Europa.
A medida que iban llegando los que no alcanzaron a vestir la camiseta, en el camino encontraron la solución. Los esperaban vendedores por doquier que portaban toda clase de indumentaria para hacerlos lucir como un verdadero y apasionado hincha.
Aunque la estrella del Real Madrid Cristiano Ronaldo no estaba, la hinchada no dejó a un lado el fanatismo por su equipo.
Alrededor de este histórico acontecimiento, se comenzaron a tejer historias relevantes y significativas como la de Rafael Domínguez un hombre humilde de procedencia mexicana, pero de espíritu batallador que lleva más 20 en años en este país dedicado a la electricidad y que ha venido infundiendo a sus trabajadores el amor y el respeto y la igualdad.
“Yo vine desde abajo y sé lo que se sufre para llegar a ser alguien”, confesó Domínguez. “Cuando tenía siete años vi a mi madre llorar en la cocina preparando tortillas y me partió tanto el corazón que le dije que nunca más la quería ver así, que cuando fuera grande le iba a comprar una casa. Ella me miró y con una sonrisa de madre tierna, me tocó la cabeza y me dijo simplemente: ‘Mira la edad que tienes para decirme esto’”.
El tiempo, sin embargo, permitió escribir una historia de perseverancia y triunfo.
“Ella nunca supo que esas lágrimas se convirtieron en una herida en mi corazón, que fue sanando poco a poco a medida que iba luchando por la vida para alcanzar mis metas”, agregó Domínguez. “Hoy tengo una empresa de electicidad y genero empleo a hispanos en Atlanta y trato de involucrarme con ellos en igualdad de condiciones”.
“Por tal razón creo que ellos me ven como parte de su familia porque he tratado que se sientan respaldados. Por fortuna pude traer a algunos trabajadores, para que pudieran ver El Clásico. En este viaje invertí $5.000. Compré tres boletos por $1.000 cada uno, el resto fue para gasolina y comida. Aún no se cuánto más gastaré en el regreso a casa, pero lo que si sé, es que me voy satisfecho de verlos felices en un clásico, que para ellos era imposible alcanzar”.
Mientras, Manuel Guerrero comentó que llegó a El Clásico con su hijo Juan Manuel de 13 años a disfrutarlo por lo alto, que invirtió $5.000; en las entradas gastó $2.000, y lo demás en tiquetes de avión, restaurantes y hospedaje.
“Estás son las cosas que uno a esa edad nunca olvida”, dijo Guerrero. “No estoy hablando de malcriarlo, porque no soy de ese estilo de padres, yo siempre he dicho que cuando a uno le gusta o anhela algo en la vida hay que ganárselo con esfuerzo y dedicacion. Él [Juan Manuel] nunca me pidió venir a El Clásico, yo se lo obsequié y lo asumí con amor y orgullo, porque sé que a él le apasiona Messi. A pesar de su corta edad él es muy responsable lo demuestra en la casa y en la escuela, donde siempre ha ocupado los primeros lugares”.
Cuando le preguntamos qué pensaba del regalo de su padre, Juan Manuel respondió que lo que más le gusta es cómo él le habla antes de tomar una determinación.
“Él siempre me dice el valor que tiene la vida y la familia, y que para llegar a cumplir las metas hay que sacrificarnos, me dijo que yo me lo había ganado, pero nunca me imagine que vinieramos a hospedarnos a un hotel de Donald Trump”, sonrió. “Me siento feliz de tenerlo a él como mi amigo y papá”.
Pero también hubo inconformes.
Manuel Cuestas, un colombiano madridista, que reside en Miami, se fue muy decepcionado y dijo que nunca volverá a pagar un solo centavo para verlo.
“Esperábamos más del Real Madrid, no importa que no estuviera Cristiano Ronaldo estabamos esperando mucho mas de ellos, y no lo cumplieron”, protestó. “Son gente que les pagan millones de dólares por jugar. Si me dicen que venga a otro clásico honestamente yo no vuelvo”.
Cuestas agregó: “Conocí a un muchacho que venia de Colombia, que el papá le pagó el boleto y la entrada le costó más de $1.000, no es justo que viaje desde su país para ver al Real Madrid, porque es madridista y ver cómo estaban jugando de mal, eso realmente no tiene presentación alguna”.
Otro fanático igualmente se mostró decepcionado con el rendimiento del Real Madrid en la International Championship Cup.
“Vengo de Los Ángeles, y he visto los encuentros anteriores con Manchester United y Manchester City y no demuestran el talento de los jugadores, ellos lo miran como un amistoso pero la gente no, porque viene a gastar todos sus ahorros”, dijo, aunque no quiso revelar su nombre. Si tu te gastas casi $1.000 esperas algo mejor, ninguno jugo lo que debió haber jugado”.
Un español que vive en Madrid y que no quiso revelar su identidad, señaló que lleva 35 clásicos a sus espaldas, incluyendo supercopas y la liga, llegó a Miami para seguir a su equipo, porque según expresó vivir el madridismo en Estados Unidos es grandioso y único, pero se va inconforme por el resultado.
“Al final es un partido amistoso, pero el Madrid no está bien”, comentó. “Entrar a un partido contra el Barcelona y a los 3 minutos le hacen un gol, eso no es entrar a un partido, sobre todo porque hay mucha gente extraordinaria. La empresa que trajo al equipo ha vendido a Cristiano como que venía, y todos sabíamos que hasta el 2 de agosto no iba a entrenar, por lo cual hace una especie de engaño y la gente se ofende. Cristiano no engaña a nadie, tiene 32 años y no 20 y todos sabemos que lo tienen que cuidar”.
Gustavo Bustamante, que llegó desde El Salvador a ver al Real Madrid demostró su inconformismo por el trabajo de su equipo, que no dio la talla en el amistoso.
“Me siento inconforme por el resultado”, afirmó. “Con mucha expectativa vinimos cinco personas a disfrutar del grandioso clásico, y solo para ver a nuestro equipo perder. No es justo. La verdad, después de estar 0-2, empatarlos y al final perderlo en el segundo tiempo por un gol de balón parado, es inaceptable, pero casi siempre nos sucede, parece ser que el balón parado para nosostros es una maldición a pesar de tener buenos cabeceadores. Cristiano Ronaldo hizo falta, porque marca la diferencia, como la marca Messi en el Barcelona, hubo un par de jugadas en las que creo que si él hubiera estado el resultado habría sido diferente”.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de agosto de 2017, 11:01 p. m. with the headline "El Clásico de Miami deja una estela de miles de historias apasionantes."