Fútbol

Una recomendación para la FIFA para que el VAR funcione de una vez sin tanto protocolo

No es la primera vez que se habla mal del Video Assistant Referee (VAR) y, me temo, que tampoco será la última lo cual no es bueno para el fúbol.

Todos, o casi todos, pensaban que con la llegada del VAR se terminarían los escándalos arbitrales. Error, estos se han duplicado y no tanto en cantidad como en calidad porque el fallo es doble, el del árbitro y el del VAR.

La idea inicial se ha tergiversado y los famosos protocolos, impuestos por “personas” o más bien “personajes” no justifican la enorme inversión que se ha realizado precisamente para que no se comentan errores arbitrales y lo cierto es que a día de hoy estos se suceden.

No se concibe que con el VAR el arbitraje cometa un solo error, por lo que algo falla. Todos ven si hay o no infracción y los árbitros, que ahora pueden verlo, no lo ven claro. Es algo inconcebible y una pena.

Hay que dejar a un lado ese complejo de no rearbitrar la jugada, la vergüenza de señalarle a un compañero de profesión su fallo o la falta de comunicación en ese momento clave del juego.

De entrada la estructura es pésima, sobre todo en LaLiga, donde se pone en la sala VAR a otro árbitro en activo, un asistente que es árbitro de primera o segunda y dos técnicos de video para que le “ayuden”.

Si la infracción no es clara el VAR no entra, pero es que precisamente el VAR está para ayudar en las jugadas que no son claras, para corregir errores escandalosos, faltaría más. Además, ¿cuándo una infracción se puede calificar de “clara o no clara”? ¿Alguien sabe a ciencia cierta cuándo entra el VAR?

En cambio, para dilucidar un “fuera de juego” la precisión es milimétrica. Falta coherencia.

La solución es simple: cada refere principal debe crear su equipo arbitral completo y fijo, formado por dos asistentes, un cuarto árbitro y en la sala VAR un asistente (mejor un exárbitro) y dos ayudantes (uno con visión de águila y otro tecnológico). Sin protocolos. La meta es una: no cometer ni un solo error arbitral.

El principal siempre decide, siempre juzga, y el monitor a pie de campo está para utilizarlo. Además, al no tener nada que ocultar, debe haber transparencia total, incluyendo declaraciones al final de los partidos. Y una puntuación final y pública de cada arbitraje, realizada por un equipo de expertos que ya existe.

De modo que cada equipo arbitral, dentro del cual se pueden hacer cambios y fichajes, tendría un ranking en cada país y eso simplifica el proceso a la hora de designar los que pitan los partidos internacionales: la Champions, la Eurocopa, la Copa Libertadores, Copa América, etc. Y los mejores, a la Copa del Mundo.

No vale llenarse la boca diciendo lo evidente, que “con el VAR el arbitraje ha mejorado y hay menos errores”. La FIFA debe hacer algo definitivo, para de una vez convertir al VAR esa herramienta precisa con la que se han acabado los errores. Y de paso le dice al IFAB que deje de tocar el reglamento cada año, que ya no se sabe cuándo es mano, ni cuándo es falta.

Cero inversión, nada drástico, basta con seguir esta recomendación y plantearlo. Se verá que con el tiempo los árbitros serán cada vez mejores y la sala VAR actuará cada vez menos, perdiendo menos tiempo y sin dudas habrá un ganador: el fútbol.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de abril de 2021, 9:21 a. m..

Pedro González
el Nuevo Herald
Pedro González es un experimentado reportero que hace unos 20 años cubre al Miami Heat, la NBA, el Miami Open, la Formula Uno, el judo, los Miami Dolphins, el Inter Miami y todo el fútbol internacional.
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