MMA

Es mucha la presión de ser el único cubano en la UFC, pero lucho por un sueño. Un debut esperado en la jaula

Cuando el cubano Yadier del Valle hizo su entrada triunfal en la jaula de la Dana White Contender Series, no solo cumplió un sueño de infancia, sino que encendió la esperanza de toda una comunidad.

Todos los cubanos que aman la UFC estarán pendientes este sábado de su debut cuando enfrenta a Connor Matthews en el Apex Center de Las Vegas.

Del Valle abre las puertas de su vida: desde los primeros golpes de judo en La Habana hasta las arduas jornadas de barman en México y los turnos en Burger King al llegar a Estados Unidos.

Cada anécdota refleja no solo la crudeza del sacrificio, sino la pasión que lo impulsa a no ceder terreno.

Con una mezcla de humildad y determinación, repasa los momentos que definieron su carrera: el paso de cinturón negro en Gracie Barra a aprendiz de muay thai en Houston, el apoyo incondicional de su esposa y la responsabilidad de mantener a flote un negocio de pizzas para sostener su entrenamiento.

Este primer diálogo revela la doble cara del éxito deportivo: la gloria del octágono y el peso de ser el único cubano en el róster de la UFC, con miles de seguidores depositando en él sus ilusiones.

¿Cómo asumes la responsabilidad de ser el único cubano en la UFC?

“La verdad es mucha la presión y más cuando eres el único cubano. Muchas personas confían en ti, creen en ti. Como atleta, lo que te corresponde es entrenar duro y prepararte porque esa es la única manera de representar a esas personas que te ven como una esperanza para el deporte’’.

¿Qué significó para ti ese momento, cuando te dijeron: “entras a la UFC’’?

“Esto es algo que soñé desde niño, desde que salí de Cuba. Llegar al Dana White Contender Series ya era un sueño cumplido para mí, independientemente del resultado. Muchos peleadores se preparan toda la vida, son buenos, tienen buenos récords, y ni siquiera logran llegar a pelear ahí. Para mí, estar en esa jaula frente a Dana White ya era un logro enorme. Y más sabiendo que tengo muchas responsabilidades: tengo dos hijos pequeños, mi esposa, mis padres mayores… todo eso me impulsa a seguir entrenando más fuerte para mantenerme en la compañía’’.

Tú eres inmigrante. ¿Cómo fue tu salida de Cuba y tu llegada a México?

“Salí de Cuba con 17 años gracias a que mi mamá se hizo ciudadana española y yo era menor. Llegué a México y ahí tuve mi primer trabajo, como barman, gracias a mi hermano. Yo no sabía lo que era el capitalismo, no conocía lo que era un trabajo. En México también encontré un gimnasio por primera vez e hice jiu-jitsu. Aunque tenía una base desde Cuba, realmente lo aprendí ahí. Luego también empecé con el muay thai’‘.

¿Y en Cuba qué deporte de combate practicabas?

“”Practicaba judo, pero era una base muy básica. El conocimiento real y técnico lo obtuve en México’’.

¿Y cómo fue el proceso hasta llegar a Estados Unidos?

“Llegué a Estados Unidos con casi 20 años. Fue muy difícil. Mi esposa y yo llegamos sin papeles y tuvimos que trabajar en un Burger King por $7.50 la hora. Vivíamos con mi hermano que ya estaba aquí, en un apartamento pequeño, y todo era muy justo. Pagar la renta, sobrevivir y además pagar $260 al mes por la academia de jiu-jitsu Greicy Barra, fue un sacrificio enorme’’.

¿Te mantuviste en esa academia?

“Sí, estuve ahí como 10 años. Hoy en día soy cinturón negro de esa academia. Eventualmente, el dueño, un brasileño que es como un entrenador para mí, me dijo que ya no tenía que pagar más. Fue una gran ayuda. Con el tiempo empecé a competir como amateur y ganaba dominando con el jiu-jitsu, pero notaba que me faltaba el striking’’.

¿Cómo hiciste para mejorar tu nivel de golpeo?

“Encontré una academia en el downtown en Houston, Main Street Boxing and Muay Thai. Ahí conocí a un entrenador que me ha ayudado muchísimo. Me ha estado puliendo, me dedica tiempo extra porque vio algo en mí. Le agradezco mucho, parte de que hoy esté en la UFC se lo debo a él’’.

¿Cuándo dejas de ver esto como un hobby y asumirlo como profesión?

“A veces ni yo mismo creo hasta dónde he llegado. Siempre he trabajado y entrenado al mismo tiempo. Nunca he podido dedicarme solo a pelear. Pero gracias a Dios emprendí un pequeño negocio de pizzas cubanas que me ha ayudado económicamente, y mi esposa me apoya totalmente. Después de esta pelea quiero hacer un buen campamento, quizá en Tailandia o en algún país con buena lucha, para seguir creciendo’’.

¿Cómo analizas a tu próximo oponente, Conor Mathews?

“Me parece un rival fuerte. Tiene buenas manos, cambia de guardia, pelea de zurdo y de derecho, también le gusta la lucha. Será una buena prueba para mí en mi debut en UFC. En cuanto a estrategia, trato de prepararme bien en todos los aspectos. Quiero intercambiar desde el primer round y buscar el nocaut, pero si la pelea va al piso, también estamos listos’’.

Algunos piensan que los cubanos a veces no se entregan al ciento por ciento.

“No. Yo me entrego completamente. Sé de dónde vengo, por lo que he pasado, y lo que tengo que hacer por mi familia. Estoy luchando por un sueño y ahora que estoy aquí, quiero sacarle el mayor provecho posible’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de mayo de 2025 a las 8:08 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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