He sido y siempre seré el maldito hombre del saco. La leyenda saca su casta en UFC Atlanta
Hubo un tiempo en que muchos pensaban que Kamaru Usman ya era historia. Que sus rodillas eran cosa del pasado.
Que los nuevos talentos como Joaquin Buckley venían a barrer con la vieja guardia. Pero en la noche del sábado, bajo las luces del State Farm Arena, el excampeón del; peso wélter dejó claro que no ha sido enterrado aún. Al contrario, volvió más fuerte, más técnico, más calculador. Volvió como el rey de antes… o quizás, uno aún más peligroso.
Desde el primer minuto, el “Nigerian Nightmare’’ impuso su guion. Cerró la distancia, aseguró el derribo y llevó a Buckley a ese terreno donde él manda: el suelo. A partir de ahí, fue una clase magistral de control, castigo y experiencia. Mientras Buckley intentaba salir del pantano, Usman simplemente hacía lo que sabe hacer mejor: dominar.
“Se siente bien’’, reconoció Usman tras consumar su victoria por decisión unánime, la primera desde 2021.
“Ha pasado un tiempo. Necesitaba quitarme esas dudas de la espalda. Sé que todavía puedo hacer esto al más alto nivel. A veces, cuando enfrentas a un tipo joven, hambriento, muy talentoso y agresivo, tienes que sacar las habilidades y usar la experiencia. Eso fue lo que hice esta noche’’.
El plan fue simple: lucha, presión y castigo
No hubo espacio para sorpresas. Usman se apegó al libreto y lo ejecutó a la perfección. Takedown tras takedown, round tras round, Buckley no encontró respuestas. Cada vez que intentó levantarse, el africano lo devolvía al suelo. Un codo corto le abrió un corte en el rostro, y los minutos siguientes fueron una tortura de golpes desde el ground and pound.
Incluso cuando Buckley logró ponerse de pie por momentos, Usman estaba allí, como una sombra implacable, dispuesto a llevarlo de nuevo al piso. Lo hizo en el primero, en el segundo, en el tercero. Como si fuera una rutina ya ensayada miles de veces.
“Todo el mundo quiere meterse en internet y hablar basura’’, soltó Usman, directo y sin filtros para hacer referencia inmediata las dudas más grandes sobre su salud. “¡Oh, sus rodillas, sus rodillas! Pues cállense la boca, todavía puedo hacer lo mío’’.
Buckley lo intentó… pero ya era tarde
El corazón de Buckley no se discute. En el quinto asalto, sabiendo que estaba perdiendo por amplio margen, salió a buscar el milagro. Por primera vez logró detener un intento de derribo y conectó un par de golpes sólidos. El público rugió, se puso de pie, creyó por un segundo.
Pero Usman resistió los impactos, volvió a presionar y cerró el asalto con el mismo guion: dominando desde arriba, lanzando golpes sin descanso, controlando el reloj y el ritmo de la pelea.
“Estoy más que honrado de estar en este octágono con alguien que es conocido como uno de los mejores’’, afirmó Buckley tras la derrota. “Haber ido cinco asaltos, haber dado una gran pelea… estoy feliz. He llegado muy lejos y ustedes lo están viendo. Esto no es el final. Apenas estamos comenzando’’.
El regreso del Boogeyman
Para Usman, esta victoria no es solo un número más en su récord. Es una declaración. Un recordatorio para toda la división wélter de que sigue siendo una amenaza. Que el aura no se ha ido. Que, pese a las derrotas, sigue siendo uno de los más completos de la era moderna.
“Puedo hacer eso con cualquiera’’, aseguró.
“Cualquiera de ellos. Los nocauts van a llegar. Solo necesitaba quitarme este mono de encima. El resto de la división wélter, escuchen: yo he sido y siempre seré el maldito hombre del saco’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de junio de 2025, 2:54 a. m..