Jon Jones cuelga los guantes: el rey imperfecto deja el trono de la UFC y Tom Aspinall hereda el imperio
Se acabó. De manera silenciosa, sin alardes ni homenajes.
Con una llamada telefónica a la oficina de Dana White, Jon Jones ha dicho adiós. El peleador más talentoso que ha pisado el octágono —y también uno de los más conflictivos— cierra su ciclo en las artes marciales mixtas con la misma mezcla de genialidad y controversia que marcó cada etapa de su carrera.
“Jon Jones nos llamó anoche y se retiró’’, anunció el presidente de UFC desde Bakú, donde la empresa realizó su debut en Azerbaiyán con tremendo éxito de público. “Jon Jones está oficialmente retirado. Tom Aspinall es el campeón de peso pesado del UFC’’.
La noticia, aunque sorpresiva en la forma, era el desenlace natural de una historia que se venía escribiendo con tinta indecisa desde hace meses. Jones había dejado entrever que el deseo por la competencia ya no ardía como antes. “Ahora mismo, me importa poco pelear’’, había dicho días atrás.
Y aunque evitó usar la palabra retiro entonces, la decisión ya estaba tomada. El tiempo, como el cinturón, no espera por nadie y lo que sucedió el sábado en la noche fue la crónica de una noticia anunciada. Solo que se hizo oficial en boca del jefe de la UFC.
Jones, quien en noviembre de 2023 se suponía iba a enfrentar a Stipe Miocic, sufrió una lesión que dejó su futuro en pausa. Mientras el inglés Tom Aspinall se coronaba campeón interino destruyendo a Sergei Pavlovich, la división quedaba congelada a la espera de una definición que no llegaba.
Dana White incluso fijó una fecha límite para concretar el combate de unificación. Esa presión pudo haber sido la gota final para que Jones colgara los guantes y aunque la empresa hizo todo lo posible por realizar el choque de ambos gigantes, fueron esfuerzos vanos.
“¿Me arrepiento del tiempo que le di? No. Si miras lo que ha conseguido en este deporte, no me arrepiento. Es lo que es’’, reflexionó White.
Y sí, lo que es —y fue— Jon Jones, no se repite. Con apenas 23 años, destronó a Mauricio “Shogun’’ Rua para convertirse en el campeón más joven en la historia del UFC.
Desde entonces, tejió una racha de dominio técnico y físico que lo llevó a vencer a una generación de monstruos: Daniel Cormier, Lyoto Machida, Vitor Belfort, Alexander Gustafsson y muchos más.
Nadie en su era logró tocarlo, a pesar de tener un par de peleas realmente complicadas. Su única derrota —por descalificación ante Matt Hamill— es casi anecdótica. Pero si su ascenso fue meteórico, su permanencia estuvo plagada de sombras.
Dopajes, arrestos, accidentes, suspensiones. Por cada defensa de título había un titular fuera del octágono que recordaba al mundo que Jones era también su peor enemigo.
La genialidad venía empañada por la autodestrucción. Aún así, su legado es innegable. Muchos lo consideran el mejor peleador de MMA de todos los tiempos. Pero su historia siempre tendrá un pero.
Mientras tanto, en el presente, Aspinall ha heredado el trono. El británico, siempre respetuoso, siempre dispuesto, fue el gran afectado por la incertidumbre. La oportunidad de enfrentar al GOAT no se dio. El cheque más grande de su carrera tampoco. Pero el cinturón ya es suyo.
“Obviamente me siento mal por Tom. Perdió tiempo, perdió dinero. Pero vamos a compensarlo’’, aseguró White. “Aspinall ha sido increíble durante todo este proceso. Está dispuesto a pelear con quien sea. Va a ser un gran campeón para nosotros’’.
Los próximos nombres en la lista son claros: Ciryl Gane, Alexander Volkov o Jailton Almeida. Tres estilos opuestos, tres peligros reales. Pero esta vez, la categoría de los pesos pesados se moverá sin esperar a nadie. Ya no hay una figura legendaria que detenga el reloj. Jones se ha ido. El futuro empieza ahora.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de junio de 2025, 8:10 p. m..