MMA

De Matador a Leyenda. Ilia Topuria apaga las luces de Oliveira y conquista la gloria en dos divisiones en UFC 317

Con un nocaut de película en el primer asalto, Ilia Topuria se proclama rey del peso ligero y sella una trilogía legendaria ante Alexander Volkanovski, Max Holloway y Charles Oliveira.
Con un nocaut de película en el primer asalto, Ilia Topuria se proclama rey del peso ligero y sella una trilogía legendaria ante Alexander Volkanovski, Max Holloway y Charles Oliveira. Stephen R. Sylvanie-Imagn Images

Esta vez no hubo drama. No hubo espacio para dudas, ni margen para las excusas.

Ilia Topuria salió al octágono del UFC 317 con la furia de un huracán y la certeza de quien ya se sabe grande. En apenas dos minutos y 27 segundos, el hispano-georgiano convirtió a Charles Oliveira en el último eslabón de su cadena de destrucción, y con ello, se coronó campeón del peso ligero.

Sí, Topuria lo volvió a hacer. Y lo hizo como solo lo hacen los elegidos. Un derechazo como un mazo, seguido por una izquierda que fue más por instinto que por necesidad, mandaron al brasileño a besar la lona sin respuesta. Fue un nocaut limpio, brutal, definitivo.

La culminación perfecta para una racha de tres peleas en las que ha noqueado —ni más ni menos— a Alexander Volkanovski, Max Holloway y ahora a “Do Bronx’’.

Tres excampeones. Tres futuras leyendas. Tres nombres que, hasta hace poco, parecían invencibles.

“Boom, se apagaron sus luces’’, expresó Topuria, tan frío como contundente ante las preguntas de Joe Rogan al finalizar el combate. “Esto es lo que represento. El siguiente nivel de este deporte’’.

Y nadie lo puede discutir.

Muchos se preguntaban si Topuria podría trasladar su poder al peso ligero. Si su físico, su presión, su estilo agresivo y técnico sobrevivirían al salto.

Oliveira, con su historial de sumisiones y su peligro en todas las áreas, representaba la prueba más compleja.

Pero la pelea no tuvo tiempo de desarrollarse. El brasileño, que intentó de manera breve utilizar su jiu-jitsu fenomenal, fue cortado temprano, presionado sin descanso, y al final, apagado con una combinación que parecía escrita en los planes del “Matador’’ desde hace semanas.

No es casualidad lo que estamos viendo. Topuria no está improvisando. Cada paso que ha dado ha sido calculado, ejecutado con precisión quirúrgica. Su ascenso ha sido meteórico, sí, pero también merecido.

A sus 27 años, es ya campeón de dos divisiones y —sin exagerar— la cara más prometedora que tiene UFC en el corto y mediano plazo.

Por eso, después de terminar con Oliveira, no perdió el tiempo en enviar mensajes. Desde el centro del octágono y con dos cinturones sobre los hombros, apuntó directamente a quienes estaban mirando desde la primera fila. Paddy Pimblett y Arman Tsarukyan no escaparon al radar de Topuria.

Pero sobre todo el “Paddy the Baddy’’.

“Ahí está la rubia... y el que le duele la espalda cuando tiene que responder’’, comentó desatando el rugido del público antes de que Pimblett reaccionara de manera inteligente.

“Estoy jodidamente listo’’.

Pimblett subió al octágono, intentó minimizar la hazaña, pero terminó siendo empujado por un Topuria que no está para juegos ni promesas vacías. El morbo está servido. La rivalidad arde. El futuro está en sus manos. Y si alguien lo duda, que mire lo que pasó con Oliveira.

Porque hay peleadores que ganan. Y hay peleadores que marcan épocas. Topuria, con sus nocauts fulminantes, su mentalidad a prueba de fuego y su instinto de depredador, está construyendo una era. Y lo está haciendo a golpes.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de junio de 2025, 2:14 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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