MMA

Una avalancha en forma de Lobo y una montaña imponente de África. UFC 319 promete gran batalla

El lobo checheno Khamzat Chimaev (der.) quiere arrebatarle el trono al campeón sudafricano Dricus Du Plessis, en una pelea que promete choque de estilos y alta intensidad el sábado en Chicago.
El lobo checheno Khamzat Chimaev (der.) quiere arrebatarle el trono al campeón sudafricano Dricus Du Plessis, en una pelea que promete choque de estilos y alta intensidad el sábado en Chicago.

En el mundo de las artes marciales mixtas hay noches que no necesitan demasiada presentación.

Chicago será testigo de una de esas veladas cuando Khamzat Chimaev, el hombre que ha devorado rivales a velocidad de vértigo, se mida a Dricus Du Plessis, el campeón mediano que nunca se ha preocupado por las críticas sobre su estilo poco ortodoxo.

Es la pelea estelar de UFC 319 y, de una u otra forma, cambiará la narrativa de la división.

Du Plessis llega con la corona bien puesta y una racha que le ha hecho dejar claro que, aunque no sea el peleador más vistoso, sabe ganar.

Sus victorias ante Robert Whittaker y Sean Strickland demostraron que tiene durabilidad, capacidad para adaptarse y una pegada que no necesita presentación.

Pero esta vez no se enfrenta a un striker clásico ni a un peleador de ritmo pausado: Chimaev es una tormenta desde el primer segundo.

La primera clave está en el arranque. Chimaev no es de estudiar demasiado al rival; sale como un tren de carga, buscando el clinch, el derribo y, desde ahí, castigar hasta que el árbitro lo detenga o encuentre la sumisión.

Si Du Plessis logra sobrevivir a ese primer asalto sin ser sometido o completamente dominado, las cosas pueden equilibrarse. No es un secreto que el checheno ha mostrado ciertas dudas con el cardio cuando la pelea se alarga.

La segunda clave es la defensa contra derribos del campeón. Du Plessis no es un luchador olímpico, pero su base física es impresionante.

Si consigue mantener la pelea de pie, tendrá la oportunidad de conectar golpes que podrían hacer tambalear al retador. Chimaev, aunque aguerrido, no ha recibido demasiadas manos limpias en su carrera. Un impacto certero podría cambiarlo todo.

La tercera clave está en el ritmo. Du Plessis es un maestro en incomodar a sus rivales con movimientos poco ortodoxos, entradas extrañas y una cadencia que rompe la lógica del combate. Si logra que Chimaev empiece a dudar o a respirar con dificultad, el combate podría irse a un territorio más favorable para el sudafricano.

Pero aquí está el detalle: Chimaev no es un contendiente común. Su mezcla de lucha,y presión constante ha pasado por encima de todos sus oponentes en las MMA, y aunque en su última presentación tuvo que trabajar más de lo esperado, sigue siendo una fuerza que, en este momento, parece destinada al cinturón.

En mi lectura, esta pelea será una carrera contra el reloj para Du Plessis. Cuanto más tiempo pase, más aumentan sus posibilidades.

Pero si Chimaev logra imponer su lucha desde el primer minuto y mantener la intensidad, la noche podría terminar temprano. Creo que el checheno tiene la fórmula y el hambre para hacerlo, y que en Chicago se coronará como nuevo campeón de peso mediano de la UFC.

Pronóstico: Khamzat Chimaev por sumisión en el segundo asalto. Porque cuando un peleador con su nivel de dominio en el grappling y su agresividad encuentra un hueco, no lo desperdicia. Y Du Plessis, por muy fuerte que sea, no ha enfrentado todavía a un depredador como este.

El sábado no solo se define un campeón. Se define también el rumbo de una división que necesita nuevas historias y grandes villanos. Y Chimaev, con su personalidad explosiva y su estilo inquebrantable, podría ser el protagonista de la próxima gran era en las 185 libras.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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