Alex Pereira encuentra en el Big Boy el sparring ideal… y el cubano responde a la altura
Alex Pereira no da un paso sin que el mundo de las artes marciales preste atención.
Pero esta vez, el campeón semipesado de la UFC eligió un compañero de trabajo que hizo levantar aún más cejas: Robelis Despaigne, el gigante cubano que está a un paso de disputar el título mundial de Karate Combat el próximo 5 de diciembre en Miami.
El encuentro ocurrió en Fusion X-Cel, en Ocoee, Florida, donde “Poatán’’ compartió un sparring intenso con el medallista olímpico en taekwondo.
Un cruce de estilos, pesos y realidades dispares, pero también una señal inequívoca de que Pereira podría estar tanteando un movimiento hacia los pesos pesados.
El propio brasileño subió el video a Instagram con un mensaje escueto: “CHAMA’’. Sobran las palabras cuando los golpes hablan por sí solos.
Para Despaigne, este tipo de sesiones no llegan en mejor momento. Tras un paso turbulento por la UFC, el cubano encontró en Karate Combat el escenario perfecto para reinventarse.
Del tatami olímpico al pit de karate, su poder —ese que siempre fue su firma— ha explotado en un formato que lo favorece.
Y ahora se encuentra a las puertas de una corona mundial ante el veterano Sam Alvey, en una cartelera que promete un apoyo masivo de la comunidad cubana y latina del sur de la Florida.
El sparring con Pereira fue, literalmente, un choque de titanes.
Ambos comenzaron tanteando con jabs suaves, midiendo distancias y ritmos. Fue Despaigne quien conectó primero de manera clara con su jab largo, mientras el brasileño insistía en castigar el cuerpo.
Pero el momento decisivo llegó cuando Pereira avanzó con una izquierda en corto que hizo retroceder al cubano, abriendo una fase mucho más agresiva del intercambio. Ganchos al cuerpo, manos pesadas y una ronda donde ninguno se guardó nada antes de tocar guantes al final.
No fue un simple entrenamiento. Para Pereira, significó un ensayo realista ante un hombre que opera en un nivel físico propio de los pesos pesados.
Y para Despaigne, la oportunidad de medir su striking ante uno de los mejores peleadores libra por libra del planeta.
Con sus 6’7’’pies de estatura y con un pasado olímpico que incluye un bronce en Londres 2012, Despaigne es mucho más que una figura grande: es un atleta con una trayectoria de 15 años en la élite del taekwondo cubano, un hombre que comenzó en el deporte a los nueve años y que ha encontrado en este capítulo de Karate Combat la versión más peligrosa de sí mismo.
En la UFC tuvo un inicio fulminante: un nocaut en 18 segundos sobre Josh Parisian que le valió un bono de desempeño. Luego vinieron derrotas ante Waldo Cortés-Acosta y Austen Lane, donde sus problemas en el piso quedaron expuestos.
Pero su striking —su sello olímpico convertido en arma de guerra— sigue intacto. Y, como demostró en este sparring, es lo suficientemente serio como para darle trabajo de valor al campeón de la UFC.
Ahora, con la mirada puesta en Miami, Despaigne busca culminar una transformación deportiva pocas veces vista: de medallista olímpico, a promesa del MMA, a contendiente mundial en Karate Combat.
Un renacer que podría volverse histórico si logra coronarse campeón el 5 de diciembre.
Y mientras tanto, Pereira observa, golpea, evalúa… y quizás prepara el terreno para un salto que sacudiría toda la UFC.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de noviembre de 2025, 0:48 p. m..