El Magno impone su ley otra vez y refuerza su legado como el rey eterno del peso pluma
Alexander “El Grande” Volkanovski no solo volvió a vencer a Diego Lopes: lo desarmó con una precisión quirúrgica que reafirma por qué su nombre ya vive entre los gigantes históricos de las artes marciales mixtas. No por gusto para muchos es ya el mejor peso pluma de la historia, superando al tremendo José Aldo.
En el evento principal de UFC 325 con sede en Sidney, Australia, el campeón de las 145 libras ofreció una clase magistral de control, lectura táctica y madurez competitiva para llevarse una victoria incuestionable por decisión unánime por encima de Lopes.
A sus 37 años, cuando muchos peleadores comienzan a sentir el desgaste, Volkanovski lució fresco, paciente y calculador. Desde el primer asalto dejó claro que no estaba dispuesto a repetir los momentos de riesgo del primer duelo ante Lopes. Esta vez, cerró todas las puertas. Movimientos laterales constantes, distancia perfecta y un contragolpeo que castigó cada intento del retador.
Lopes, valiente y agresivo, nunca dejó de avanzar, pero ese mismo ímpetu fue utilizado en su contra. Cada ataque frontal era respondido con dos o tres golpes del campeón, quien parecía ir siempre un segundo por delante en la lectura del combate.
Cuando el brasileño afincado en México intentó cambiar el guion con un derribo, Volkanovski respondió con sangre fría, incluso amenazando con una guillotina antes de volver al centro del octágono.
Los jueces reflejaron lo que ya era evidente round tras round: 50-45, 49-46 y 49-46 para el australiano. Un dominio sostenido, sin sobresaltos, que habla de un peleador que no solo gana, sino que evoluciona. Volkanovski no combate contra sus rivales: sino contra sus propias versiones anteriores y las supera.
“Eso es lo que define a un verdadero campeón”, dijo tras la pelea, aludiendo a su capacidad de hacer ajustes sobre la marcha. No fue una frase vacía. En esta revancha, Volkanovski demostró que su grandeza no reside solo en el talento, sino en la disciplina, la inteligencia y la compostura bajo presión.
Para Lopes, la derrota fue dura y silenciosa. Reconoció la superioridad del campeón y aceptó que cada asalto presentó un rompecabezas distinto que no logró resolver. Su futuro inmediato en la división queda en pausa, mientras el trono sigue firmemente ocupado.
Con ocho defensas titulares y dos reinados en su historial, Volkanovski ya no necesita convencer a nadie. Lo suyo es consistencia, excelencia y legado. Y en UFC 325, volvió a dejar claro que el peso pluma sigue teniendo un solo dueño.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de febrero de 2026, 2:04 a. m..