MMA

De los patios de Miami al imperio del combate: la historia del Gamebred, ¿regreso a UFC a los 40?

El ícono de las MMA Jorge Masvidal vuelve a coquetear con la idea de regresar al más alto nivel competitivo en la UFC. 
El ícono de las MMA Jorge Masvidal vuelve a coquetear con la idea de regresar al más alto nivel competitivo en la UFC. 

Hay historias que no caben en un octágono porque empiezan mucho antes de las luces, los contratos y los millones.

La de Jorge Masvidal es una de ellas: nace en los patios traseros de Miami, en peleas clandestinas donde no había jueces ni rankings, solo orgullo y supervivencia.

De ahí emergió un peleador crudo, sin filtros, que con el tiempo se transformó en uno de los rostros más reconocibles de las artes marciales mixtas y en una figura clave dentro de la UFC, calificado en palabras del también popular Nate Díaz como “el gánster de la costa este’’.

Hoy, a las puertas de los 40 años, Masvidal no solo mira hacia atrás con la satisfacción del camino recorrido, sino que también mantiene una puerta entreabierta hacia el futuro.

Mientras impulsa su promotora Gamebred Fighting Championship -que tendrá evento este 1 de mayo en Miami-, el “Gamebred” vuelve a coquetear con la idea de regresar al más alto nivel competitivo.

Y lo hace con la misma crudeza y honestidad que lo llevó a la cima.

“Estoy en candela”, suelta entre risas, describiendo unas negociaciones intermitentes, casi caprichosas.

“Un día me llaman cinco veces y después pasan semanas sin decirme nada. Pero yo entiendo ese juego… soy promotor también”.

No hay ansiedad, pero sí claridad.

“Que me den nombre y fecha. Si dicen que sí, perfecto. Si no, ya ha pasado antes. Pero esta vez siento que me deben una”.

Ese tono directo, sin maquillaje, es el mismo que lo llevó a conectar con millones de fanáticos. Y es también el que deja claro que su motor competitivo sigue encendido.

Masvidal no habla de un regreso simbólico, sino de cuentas pendientes. En su radar aparece un nombre con fuerza: León Edwards.

“Hay una o dos peleas que quiero aclarar… y León es una de ellas”, afirma.

“Sé que le puedo dar una paliza. Quiero hacer daño. Él es el oponente perfecto para sacar eso de mí… y quizás cerrar mi carrera. O tal vez no”.

Ese fuego interior no se entiende sin mirar atrás, hacia aquel 2019 que redefinió su vida. Un año donde dejó de ser el talento respetado dentro del deporte para convertirse en fenómeno global. Masvidal lo recuerda como un punto de quiebre inevitable.

“Ya no me podían negar más’’, explica mientras habla de los triunfos sobre Ben Askren, Darren Till y el propio Díaz.

“Venía noqueando, ganando a tipos duros… ese año cambió todo. Siempre le doy gracias a Dios, porque sin eso no hubiera facturado lo que después pude lograr”.

El clímax de esa transformación llegó en una noche que todavía vibra en la memoria colectiva: el combate por el cinturón BMF ante Díaz, en un Madison Square Garden electrificado, bajo la mirada de celebridades y con Dwayne Johnson entregándole el título.

“Fue una de las noches más lindas de mi carrera”, recuerda con un brillo en los ojos y la imagen de más de 20,000 personas en la meca de los deportes de combate.

“No solo por mí, sino por toda la gente que me apoyó desde el principio. Pudimos celebrar juntos. La partimos”.

Pero si algo define a Masvidal es que nunca olvida de dónde viene. Su mensaje a las nuevas generaciones no tiene glamour: es disciplina pura, sacrificio constante.

“No me digas nada, entrena. Y cuando estés cansado, entrena más”, insiste.

“Esto es un trabajo a tiempo completo encima de otro de medio tiempo. No es una vida fácil”.

Habla desde la experiencia de quien manejaba horas para entrenar, que sacrificó salidas, descanso y comodidad por una oportunidad que nunca estuvo garantizada.

“Tienes que mirar alrededor y preguntarte si vale todo el sacrificio. Porque esto te lo exige todo”.

Hoy, ese mismo hombre que peleaba en patios traseros es empresario, promotor y referente. Su compañía crece, su nombre sigue pesando y su historia inspira. Pero en el fondo, el peleador nunca se ha ido y espera por un último llamado de la UFC.

Y si el teléfono suena —con nombre y fecha—, Miami podría volver a ver a uno de los suyos caminar hacia la jaula.

No como nostalgia, sino como una última declaración. Porque en Masvidal, el pasado nunca está muerto… solo espera su próximo combate.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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