No debe quedar piedra sin remover en el actual edificio de Miami
Si algo demuestra esta desastrosa gira del Heat por el Oeste es que ha llegado la hora de apretar el botón de borrar y poner cuenta nueva en cualquier plan del equipo con relación a la próxima temporada.
Justo ahora que Miami se dispone a enfrentar este martes al equipo con mejor record en la Liga, los Warriors de Golden State, todo parece indicar que el conjunto residente en Biscayne Boulevard ha levantado bandera blanca, al menos de manera virtual, con la salida de Justice Winslow y Justin Richardson.
Una vez que se calme la polvareda de esta temporada y los pésames den paso a las reflexiones, aquellos que toman decisiones deben enfrentar la realidad: hay que levantar hasta la última piedra de este edificio y no dejar nada en su lugar, como si fuera una política de no tomar prisioneros, de tierra arrasada.
Desde ya, Pat Riley y su equipo deben contemplar todas las opciones sobre la mesa. El presidente de la organización habrá de decidir quiénes merecen quedarse o partir, sin que medien consideraciones sentimentales o monetarias, ya se trate de Udonis Haslem o de Hassan Whiteside.
Sí, así como usted lo lee. Hassan Whiteside. Ninguno de los actuales integrantes del Heat debe sentirse a salvo, nadie debe estar fuera del debate de los posibles canjes. Estoy convencido de que este núcleo sufrirá una transformación trascendental. No veo la capacidad de mejorar de otra manera posible.
Sin Chris Bosh ni Dwyane Wade, cualquier idea preconcebida sobre este equipo en la pretemporada se ha cumplido. Súmele a esto las lesiones y la tormenta no ha podido ser más perfecta, ni el resultado más nefasto.
Para Goran Dragic los rumores de cambio no son nada nuevo. Cuando llegó en el 2015 Miami ofreció dos elecciones de primera ronda en el Draft. Es hora de recuperarlas de alguna manera con otro canje a tiempo, cuando todavía el europeo vale algo.
Whiteside, por su parte, firmó un pacto de $98 millones como la nueva piedra angular de la franquicia, pero queda demostrado que no es un jugador para construir a su alrededor. No se me malinterprete. Posee talentos varios y buscados en la NBA a ambos lados del tabloncillo.
Sin embargo, luce más un miembro de complemento que el corazón de un ganador. Whiteside puede quedarse si lo rodean de otros estelares y veteranos que alivien su carga, su responsabilidad. De lo contrario no tiene sentido pagarle tanto dinero para seguir en la mediocridad.
Su caso me recuerda mucho el de Kevin Love, ese doble-doble humano que se malbarataba en los Timberwolves como número uno, hasta que pasó a ser un número dos o tres en Cleveland. De haberse quedado en Minnesota, jamás habría tenido un anillo de campeón.
No se trata de salir de Whiteside así como así, pero si la alta oficina del Heat no posee en mente la llegada de agentes libres de relevancia, de dos o tres estrellas importantes, ¿qué sentido tiene mantener al gigante por muchos dobles-dobles que sume? Sería mejor atrapar varios jugadores de nivel en un trueque.
Y si hablamos de Dragic y Whiteside, que decir del resto. Muchos no estarán aquí en julio. Sencillamente, este grupo no funciona y habrá que partir de cero. La aplanadora de Riley pasará por encima de muchos para construir algo distinto.
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Esta historia fue publicada originalmente el 9 de enero de 2017, 0:23 p. m. with the headline "No debe quedar piedra sin remover en el actual edificio de Miami."