El dilema de Miami en la NBA: disfrutar el momento o ser prisionero del mismo
Disfruta, Miami, un momento como este. Regocíjate de lo que no esperabas y menos a estas alturas. Choca esos cinco y levanta el puño en señal de triunfo. El Heat se ha ganado las palmas de manera legítima con cuatro triunfos al hilo y ante rivales de valía, nada de regalos aquí sino conquista a pecho descubierto.
Nada indica que este miércoles por la noche esa cadena de éxitos quede truncada en Brooklyn. Después de todo, ningún otro equipo juega peor que Miami en toda la NBA que estos Nets desamparados y sin rumbo.
Irónicamente, esta comparación a la baja sirve de duro recordatorio del lugar que ocupa el Heat, de la encrucijada que se le viene encima de aquí al 23 de febrero, fecha límite para cambios en la liga. El momento indica una decisión de permanencia o adición, el record marca otro camino: el de los movimientos descarnados.
Si el presidente Pat Riley y su equipo de trabajo estiman que este momento es legítimo y constituye una ventana al futuro, probablemente no revuelvan las piezas, sino que busquen formas de adecuarlas mejor.
Pero si llega el 23 de febrero y Miami continúa en la plaza 29 entre los 30 equipos del circuito, ¿valdría la pena, por ejemplo, mantener a este Dion Waiters que tan "Wadescamente'' acaba de pronunciar en la Arena American Airlines "esta es mi casa'' luego de dos choques con 33 puntos?
Veamos la situación de una manera descarnada. Waiters posee solo 25 años -fue la cuarta selección del Draft del 2012- y es propietario de una opción de $3 millones para la próxima temporada, pero existen dudas de que pueda ser un jugador franquicia. En pocas palabras, vive su instante de gloria dentro del buen momento del conjunto...y nada más.
Pregunto de nuevo. Si llega el 23 y la situación se mantiene estable pero a la baja, entre los últimos cinco de la lista, ¿qué hacer con Goran Dragic que en mayo cumplirá 31 años? Y para ir un poco más lejos, ¿qué hacer con Hassan Whiteside?
Los próximos días serán de un estudio frenético. Mantener el equipo tal y como está conlleva un riesgo, el de quedarse con las piezas actuales sin recibir nada a cambio en el mercado. Riley deberá escoger entre la belleza de este momento y el fulgor lejano de un futuro mejor.
En cualquier caso, los potenciales movimientos por Waiters o Dragic -francamente creo que Whiteside no se irá- serán impopulares, aunque a la larga sean la salvación que ahora no se puede ver por la fuerza de la realidad, este presente que aconsejo disfrutar mientras continúe.
A Riley, sin embargo, no le tiembla la mano ante lo que piense la fanaticada. Si se fue Dwyane Wade, el verdadero dueño de este condado, menos lamentara la partida de un Waiters con un momento esplendoroso, pero momento al fin y al cabo.
Siga a Jorge Ebro en Twitter: @jorgeebro
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de enero de 2017, 4:37 p. m. with the headline "El dilema de Miami en la NBA: disfrutar el momento o ser prisionero del mismo."