NBA

No hubo milagro, pero el Heat puede sentirse orgullo de su gran temporada

El armador del Heat Goran Dragic (7) es felicitado por James Johnson (16) en el ultimo partido de la temporada, jugado el miércoles en el American Airlines Arena.
El armador del Heat Goran Dragic (7) es felicitado por James Johnson (16) en el ultimo partido de la temporada, jugado el miércoles en el American Airlines Arena. dsantiago@elnuevoherald.com

Verdaderamente resultó bastante extraña la forma en que se terminó la temporada para el Heat. No le alcanzó el haber sido el segundo mejor equipo de la segunda vuelta (30-11) para llegar a tiempo a los playoffs. Y este jueves la sensación en el American Airlines Arena era bien rara.

No había prácticas. Para Miami se había terminado todo, precisamente cuando pensaban que aún quedaba trabajo por hacer. Les faltó tiempo para demostrar todo lo que aprendieron en la primera vuelta (11-30).

Cuanto menos resulta curiosa la forma en que invirtieron los récord en cada mitad de la campaña.

El Heat se sobrepuso a todo, pero siendo realistas las lesiones terminaron por pasarle factura.

“De ninguna manera pensamos que éramos un equipo perfecto”, dijo el entrenador del Heat Erik Spoelstra. “Pero teníamos la energía y el impulso en la dirección correcta para encontrar el camino”.

Un solo partido cambió su destino y esta historia ha sido así de cruel, sin ese final feliz que todos soñaban. Ahora los jugadores tendrán que ver los playoffs por la televisión, pero pueden estar orgullosos de su reacción y de haberse dejado la piel en la cancha.

“De los equipos que he sido parte, este ha sido uno de mis favoritos”, comentó su armador Goran Dragic, quien trajo al vestuario una imagen de la Virgen María para que los ayudaara a conseguir el milagro. “Yo iría a la guerra con estos tipos cualquier día. Pueden llamarme en cualquier momento.”

Es muy probable que el Heat conserve este núcleo de jugadores para la próxima temporada como también puede ser que no esté su capitán Udonis Haslem, un guerrero de mil batallas.

“Esta es la primera vez que me siento así. Cuando perdimos en la final, yo y mis compañeros estábamos mal, pero esta vez me saqué de la ecuación y quería llegar por estos chicos”, señaló Haslem. “Quería que lo lograran y que comprendieran lo que se siente. Ellos trabajaron muy duro y se lo merecían”.

Todos lloraron en el vestuario y el sentimiento fue brutal. Josh Richardson dijo que cuando estaba en la universidad, no creía que las victorias y las derrotas fueran importantes para los jugadores de la NBA.

“Antes de llegar a la NBA no sabía que a los jugadores les importaba tanto ganar”, indicó JRich. “No sabía que eso significara tanto, pensé que estaban contentos por ser ricos. Ahora veo que es algo mucho más profundo”.

El Heat (9no con 41-41)  mereció más premio, lo bueno es que el deporte siempre te da otra oportunidad.

Siga a Pedro J Gonzlez en Twitter: @PedroJulio59

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de abril de 2017, 8:15 p. m. with the headline "No hubo milagro, pero el Heat puede sentirse orgullo de su gran temporada."

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